Amesoeurs - Amesoeurs

Enviado por Millinomilesaway el Jue, 16/06/2011 - 12:34
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Ame Soeur. Según la herramienta más poderosa y devastadora de traducción de que dispone la humanidad, el traductor de Google, significa Alma Gemela. La razón por la que el nombre del grupo se escribe todo junto la ignoro, pero lo cierto es que el nombre viene que ni pintado a éste disco.

Lo primero, por ser obra mayoritariamente de dos músicos franceses que ya tienen otros puntos en común, como son Neige, auténtico gurú del Black Metal y la música más o menos siniestra en Francia, que es el artífice de Peste Noire, importante grupo (y creo que el principal para nuestro protagonista) de Black por esos lares, y de Alcest, otro afamado proyecto algo más ambiental y minimalista, que ha cosechado buenísimas críticas por todas partes. La otra cara de la moneda es la cantante Audrey Sylvain, que aparte de tener protagonismo en Amesoeurs, también es una colaboradora de Peste Noire y Alcest como corista. Como véis, dos personas íntimamente ligadas por un nexo musical. La otra parte del significado ya es una interpretación personal y totalmente falible, como es que la música de este magistral disco transmite dolor, pena y angustia, como si hubieses perdido a la persona más importante de tu vida en un mar de asfalto y estuvieses condenado a vagar eternamente entre automóviles abandonados mientras un espeso manto de nubes negras cubre completamente el mundo.

Sí, realmente la portada (preciosa portada, una auténtica obra de arte a mi parecer) refleja muy bien lo que va a sonar cuando lo pongas. Los grupos franceses tienen algo especial, tienen su propia aura. No sé si se deberá a las producciones, a su temática, o a qué, pero tienen algo único. Y Amesoeurs se desbancan de todas ellas. Aún más únicos, aún más misteriosos. Aún más magistrales. Con una mezcla entre Post Punk, Shoegaze, y Black Metal (el justo y necesario, poco presente), nos guían por un viaje postapocalíptico urbano, dónde cada canción perfectamente puede ser una de las calles de la ciudad que se ve en la portada.

Gas In Veins (no sé francés, pero no creo que haya que ser doctorado en filología gala para saber lo que significa, a no ser que sea un false friend de esos de los cojones con los que atormentan los ingleses a cada paso), es ya una pequeña obra maestra del misticismo. Ese bajo con el que comienza nos sumerge en uno de los momentos más embriagadores del disco, el arpegio que se lleva tu mente a no se sabe dónde. Un poco de blast beat para darle el toque de caña, y ya tenemos 5 minutos apasionantes. Aquí se ven un poco las virtudes y carencias de la producción. Cuando la cosa va a ritmo de crucero, todo se oye muy bien y en su sitio. En el momento de meterle un poco de tralla el asunto se embarulla un poco y pierde definición, como suele ser típico. Pero no tiene mayor importancia.

Les Ruches Malades representa, junto con otros cortes como la propia Amesoeurs o Faux Semblants, la parte más melódica del trabajo. Todo cortes arpegiados a ritmo muy accesible. Melodías preciosas y muy oscuras con la voz de Audrey en primer plano siempre. Un placer para los oídos, todo ello. Estas canciones muy bien podrían haber salido del primer post punk ochentero, aunque con bastante mejor producción que entonces, y siempre con ese tufillo oscuro, bastante más que sus antepasados, o por lo menos de una oscuridad menos premeditada y más "pura", por así decirlo.

La parte enteramente Black tiene prácticamente un único representante, Trouble (Eveils infames), siendo uno de los cortes más prescindibles del disco. Una pieza rápida y furiosa, bastante típica, que parte en cierta manera el disco y te saca del estado de sosegación en el que te mantienen el resto de las canciones, como la anterior I XIII V XIX XV V XXI XVIII XIX – IX XIX – IV V I IV (tiene cojones el nombrecito), donde se muestra la faceta más ambient del disco, apenas un piano sobrecogedor sonando en la lejanía, quizá en la otra punta de la ciudad, donde algún personaje misterioso lo está tocando en una plaza enclavada entre cuatro rascacielos, con un poco de eco. Uno de los momentos más bellos de mi vida musical.

La pieza que quizá sea la triunfante de este disco es Heurt. Como ya sabemos, el cerebro hace asociaciones que a él le parecen lógicas, pero que en la realidad poca lógica tienen. Así pues, por el parecido del nombre, siempre la asocio a la enormérrima Hurt de NIN. Aunque son totalmente diferentes, algo de similitud parece haber. Heurt es una pieza con un inicio más ruidista, más industrial si se quiere (soy un canso con lo de la ciudad, pero decidme que ese inicio no suena a fábrica o a maquinaria poco amigable), y ambas transmiten dolor. Diferente tipo de dolor, siendo más ruin, reptante y desapacible la de Trent Reznor, y mucho más romántica (en el sentido del romanticismo original, no confundamos), literaria y vital la de los franceses. De verdad, sobrecoge oír los gritos de locura de Audrey sobre esa música revolucionada y melódica a la vez. Sencillamente emocionante.

Como podéis ver, el disco fluye sin problemas, con total naturalidad, por varios registros que, pese a parecer lejanos, son completamente hermanos, como nos muestran. El dolor, la oscuridad, la locura y algo del pensamiento apocalíptico y del fín del mundo tan en mente de las personas durante los últimos ciento y pocos años. Y no hablo de las letras, que mi nulo francés no puede comprender realmente a menos que las vaya traduciendo, sino de la música, de lo que sugiere simplemente la música de este trabajo. Y creo que es sencillamente espectacular la capacidad para ponerme los pelos de punta que tiene este disco.

Audrey Sylvain: Voz, Piano
Neige: Voz, Guitarras, Bajo
Fursy Teyssier: Guitarras, Bajo
Winterhalter: Batería

Sello
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