Dream Theater - Happy Holidays 2013

Enviado por TenzaZangetsu el Sáb, 26/04/2014 - 23:59
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Primer CD:
1. Under A Glass Moon – 7:18
2. Forsaken – 5:48
3. Peruvian Skies – 7:02
4. Endless Sacrifice – 11:58
5. Drum Solo – 6:47
6. Ytze Jam – 6:10
7. The Great Debate – 14:29
Segundo CD:
8. Another Day – 4:28
9. Through My Words/Fatal Tragedy – 8:12
10. To Live Forever – 6:08
11. Learning To Live – 12:26
12. The Count Of Tuscany – 21:47
13. As I Am – 8:12

Por más que critiquemos o defendamos a un artista, al final su trabajo caerá por su propio peso y serán los jueces más cruentos y despiadados de todos –los aficionados-, los que determinen si su labor ha sido merecedora de halagos o de vilipendios. De ser escarnecida hasta el hastío o ser venerada por las masas derrocadas por los irreversibles encantos de su orfebrería artística. Una u otra. A mi juicio, no hay término medio puesto que ese es el sendero de la indiferencia. Y de la indiferencia… llega la muerte artística.

¿Y qué pasa cuando el monolito cambia? ¿Qué sucede cuándo la torre que otrora era sólida como el acero y ahora comienza a mostrar que los hombres que la construyeron son de verdad humanos con esas grietas que gritan a envejecimiento y deterioro? No importa que tan grande o que tan bueno sea el grupo; todos van a pasar por horas bajas. Muchas veces es por el agotamiento creativo o el reemplazo de una pieza clave que desquebraja todo un aparato constructor de maravillas. La perfección no es una meta que pueda ser alcanzada puesto que dicha cosa no existe; pero es, sin embargo, una meta que debemos tratar de alcanzar porque así alcanzaremos nuestro máximo potencial. Y yo digo: ¿acaso no es eso el punto de la vida misma? ¿Vivir para ser todo lo que podamos ser? Al menos esa siempre ha sido mi perspectiva pero respeto a quienes discrepen conmigo. Lo que quiero decir con esto es que es normal que cuando hable de un grupo al que se le tiene mucho aprecio, uno se deje llevar por la pasión que éste ente le genera y despotricar sin cesar ante la nueva realidad de la banda puesto que ya no es la que uno desea. Así de simple.

Incluso yo, en mi rol de reseñista, sufro por los efectos de la parcialidad que muchos grupos me generan. Y debe de ser así. Yo pienso que uno debe sentir algo de pasión por los grupos que más les guste. Esa actitud aristocrática de analizar y observar cada banda como si fuera un puto concurso de belleza diciendo cosas como “bueno, estos hacen riffs muy pesados y se ven rudos así que son buenos; estos otros son unos rockeros desenfrenados y han vendido mucho por lo que son geniales” no me va en absoluto. Al final del día, un gran grupo es un gran grupo y una buena canción es una buena canción. Para mí, la pose y la imagen nunca me ha importado como la actitud y calidad de los músicos en cuestión. Uno al final del día debe escuchar sin prejuicios y dejar de lado estadísticas insignificantes como son el número de mujeres que se haya follado el guitarrista o cuantos millones han vendido porque eso no afecta en absoluto la calidad de la música. Por eso grupos como los Rolling Stones, con sus décadas de existencia y millones de álbumes vendidos, no me llega en absoluto y un grupo como Rush me llena, musicalmente hablando. Pero hoy no estamos hablando de Jagger, Keith, Alex, Neil o Geddy. No; hoy estamos hablando de Dream Theater.

Decir que la banda pasaba por un período peculiar en el 2010 sería una pequeña subestimación. Para quienes no estén al tanto de lo sucedido, se debe saber que Mike Portnoy, baterista y alma mater de la banda, dejaba su agrupación de toda la vida por motivos que los aficionados discutimos hasta el día de hoy porque se han dicho muchas cosas que aún no terminan de explicar muy bien qué fue lo que paso. La más repetida era el hecho de Portnoy quería que la banda tomara un descanso de cinco años para enfocarse en otros proyectos y regresar en una gloriosa reunión; cosa que ambas partes han declarado pero cada una torciéndola a su favor, obviamente. Hay quienes han tildado a Petrucci de golpista y otros a Portnoy de dictador. Como siempre, nunca sabremos la verdad de lo que sucedió. Los aficionados de la banda deberían verse en el espejo de los seguidores de Sepultura, puesto que ni los fans de los cariocas aun comprenden muy bien el porqué de la marcha de su otrora líder, Max Cavalera. Yo tengo mis propias opiniones pero me las ahorraré en pos de mantener un grado de imparcialidad en éste tópico en particular.

Luego de sus respectivas audiciones, el elegido para la importantísima misión de reemplazar a un miembro tan esencial como Portnoy fue el antiguo baterista de LaBrie, Annihilator y Extreme, Mike Mangini. Un baterista capaz y de una velocidad que da miedo. El resultado sería el álbum que saldría en el 2011, el aptamente llamado A Dramatic Turn Of Events. Álbum que para un servidor peca de ser algo repetitivo y marca una suerte de estancamiento en el sonido de la banda. Aunque se destaca temas como Bridges In The Sky o Build Me Up, Break Me Down, debo decir que el primer trabajo de la era Mangini me dejó algo frío y aquí si marco mi opinión personal. De todas formas, hay que dejar algo bien en claro: si reemplazas a un miembro clave y el trabajo no cunde entre la parroquia, debes saber rescatarlo con un buen directo. Petrucci, que no es tonto, se sacó de la manga el directo Live At Luna Park de la gira de éste álbum donde se muestra a la banda en gran forma tocando muchos de sus clásicos. Directo atronador y que prueba que el nuevo baterista está capacitado para tocar el material de la banda.

La banda, en el año 2013 y en vísperas de la Navidad, decide darles un regalo a sus fieles aficionados para las festividades. Para quienes pensaran que el directo en Argentina no era suficiente, llegó éste Happy Holidays donde se compilan varias actuaciones de canciones que no entraron en el otro directo en múltiples puntos de la gira. En pocas palabras: no es un solo concierto y es más un compilado. También hay que señalar que estas son performance más crudas y que están más en concordia con los bootlegs que pululan por el mundo de la banda que de sus directos oficiales. No pasa nada, colega. Ya lo hemos pasado bárbaro con Dream Theater en un escenario hasta ahora; un poco de producción mierdosa no es problema. Así que vamos al concierto que ya no nos queda tiempo, ¿eh? Mira que no tocan nada del material nuevo, en caso de que te guste. ¿No está Portnoy? Me duele, amigo, me duele, pero hay que continuar. Hay que darle un voto de confianza a Petrucci, Jordan, James, Myung y Mangini. ¿Quién sabe? Tal vez sea un nuevo Live Scenes From New York. La vida está llena de sorpresas. Ya la banda no me emociona tanto como antes con sus nuevos trabajos pero en directo aun lo tienen. Además, ¡es Navidad! No seamos quisquillosos.

Sin introducciones ni nada por el estilo comienza Under A Glass Moon. Aquí escuchamos de una la entrada majestuosa de guitarra de Petrucci y el teclado de Jordan es más predominante que en la versión de estudio con algunas leves alteraciones. El sonido es un poco crudo pero nada malo en absoluto. Mi única queja es que la batería suena un poco distante. La voz de LaBrie ha cambiado desde el ’92 y se le nota en esta interpretación; a pesar de hacer una interpretación más que digna, le cuesta alcanzar una que otra nota. Eso sí; oído a ese agudo que alcanza en el estribillo. Una demostración de buenas melodías y donde Petrucci es el miembro con más protagonismo. Una muy buena interpretación por parte de la banda pero este tema siempre me ha parecido el más flojito del magno Images & Words.

Por el otro lado, Forsaken es el tema más apaciguado del primer CD y aquí debo decir que la banda cuaja una actuación superior a las demás que he escuchado de éste tema. Cosa que agradezco. Siendo el corte comercial y accesible del álbum del 2007, debo decir que aquí la banda no hace un gran despliegue técnico y solo se enfocan en lograr melodías trabajadas y atrapantes; fórmula que han usado hasta el cansancio con estos dos últimos trabajos. Destaco las partes de Jordan en las teclas más que cualquier otra cosa. Son dos buenas actuaciones hasta ahora. Correctas. Pero no me matan. Espero un poco más. Deciden tirar del infame Falling Into Infinity y la archiconocida Peruvian Skies. Aquí siempre he sentido una leve influencia Blues en su sonar pero tal vez solo sean cosas mías. James está más cómodo en estas tesituras más tiernas y suaves que en registros donde su voz se nota forzada. Relajada y plácida inicia pero luego va ganando tensión y musculo hasta un final reminiscente al Enter Sandman de los Metallica con ese riff tan machacón del italoamericano. ¿Mangini? Debo decir que es bastante profesional en directo y mantiene el ritmo de las canciones tal como hacía Portnoy y los más exigentes no pueden quejarse de ese aspecto.

El tema que viene a continuación es uno de mis predilectos de este grupo: Endless Sacrifice. Ya te atrapa con esos leves punteos de Petrucci que son muy característicos y el teclado de Jordan mantiene el ambiente con su aporte. Las partes tranquilas tienen a un LaBrie como un pez en el agua y en el estribillo fuerza un poco las cuerdas vocales para mantener el nivel. Debo decir que ha habido una cierta mejoría en sus interpretaciones en directo en los últimos tiempos y eso es para felicitarlo. El pasaje instrumental es bestial y evoluciona nota por nota hasta llegar a ese trepidante final que es comandado por los mastodónticos riffs de Petrucci y la cabalgante batería de Mangini. Una vez más el canadiense se le ve más cómodo que en antaño con la canción y se despacha una performance de lo más encomiable. Nunca he sido un fanático de los solos de batería y siempre los he saltado, por lo que el solo de batería de Mangini no me llama mucho la atención. Estoy seguro que los amantes del instrumento o los mismos bateristas desearán escucharlo. A la postre iniciaría la que es tal vez la instrumental insignia de la banda: Ytze Jam. Nada como escuchar ese riff neo-clásico de Petrucci y luego como el resto de los instrumentistas se turnan para tocarla. En el aspecto técnico en directo siempre se han dedicado mucho pero transmitir lo que hicieron en estudio en directo y éste caso no es la excepción. Soberbio.

Este ha cumplido el rol de ser un repaso a la carrera de la banda y no podría faltar un representante del estupendo Six Degrees Of Inner Turbulence. Aquí sería The Great Debate y su estilo que es una mezcla del Progresivo de toda la vida del combo con ligeros toques de Power Metal. Aquí si halago la buena labor de Mangini y James maneja con gusto un tema de estas tonalidades. El estribillo es apoteósico y de los mejores que le he escuchado a la banda. Terminan a lo grande éste primer CD. Empezaron algo bien pero mejoraron con el pasar de las canciones.

Colocamos el segundo CD y con las primeras notas de Another Day sabemos que el sonido de éste es superior al del segundo. ¿Un descuido por parte de la banda? Seguramente. En cuanto a la interpretación, debo decir que la banda siempre ha sabido transmitir esa influencia Genesis, Yes o Kansas en sus baladas y el punto más fuerte de James como vocalista son las tonalidades más suaves. El solo de Petrucci es de lo mejor que le he escuchado por lo intenso y apasionado –para quienes dicen que no tiene feeling. Una gran versión del tema. Ya es con el dueto Through My Words/Fatal Tragedy que tenemos el testigo del irrepetible Scenes From A Memory. Aquí James suena un poco más gastado y su tono vocal en la introducción de teclado es más un susurro que de verdad canto; dista de lo hecho en otras interpretaciones del directo pero creo que se debe a una mala noche. Luego llegan los riffs oscuros de Petrucci y el aporte de éste en las vocales con James. Jordan está inmenso en este tema y a sus anchas. De aquí destaco el trepidante solo de guitarra y el salvaje pasaje instrumental al final de la canción. Parece ser que se pusieron las pilas con el segundo CD, ¿eh?

To Live Forever es un corte que han tocado desde los tiempos del Images & Tour del ’92 y jamás entenderé por qué no se dignaron a publicarla en algún álbum –solo fue publicada en un compilatorio-, pero eso es tema para otro momento. Finalmente, John Myung tiene un rol protagónico con el bajo en éste tema plácido y onírico, donde la voz de James está en su zona y la banda crea una atmosfera de esas que me recuerdan a la de los años 70s de la escena Progresiva pero con un giro un poco más moderno. Me encanta esa línea, “why was I born in an age of distrust?” Fantástica interpretación. Un tema más rockero que metalero para aquellos que gusten de las etiquetas.

Lo mejor llega con el binomio que nos lanzan antes de terminar. La legendaria Learning To Live aparece con todas las de ganar y siento a la banda comprometida al 100% con la interpretación; en especial Mangini, quien está inmenso en esta canción y cada golpeteo con las baquetas se siente. Las letras de esta canción son estupendas y creo que rankea entre las mejores de la banda por parte de Myung. Así es como se toca, carajo. Una canción donde predomina el sentimiento y la melodía por encima del eje metalero y yo abrazo eso en este corte en particular. Como siempre ese guiño a Wait For Sleep que me encanta. Hace rato que no escuchaba a James interpretar el tema con tantas ganas pero lastimosamente no alcanza ese agudo al final de la canción. Luego llega la que es para mí el último gran tema del combo en la forma de The Count Of Tuscany. Una monstruosidad de más de veinte minutos que surca por terrenos galopantes, energéticos, tranquilos y oscuros; todo en una sola canción. La única canción que tocaron en la gira del álbum que resultaría ser el canto del cisne de Portnoy con la banda, el oscuro y notable Black Clouds & Silver Linnings. El estribillo tiene un toque PopAs I Am, a pesar de sus letras desafiantes y subliminales, nunca me ha parecido un gran tema. Todo lo contrario; me parece algo flojo y jamás me terminó por enganchar. Triste. Bastante disfrutable para quienes crean que Train Of Thought es uno de sus mejores trabajos –no es mi caso.

Está lejos de ser el directo definitivo de Dream Theater. Algunas partes son algo flojas y se nota que apuntaban por un set más melódico, por lo que dejan algunos trallazos metaleros de lado; cosa que lamento puesto que ahí la banda también se muestra muy fuerte. Para el adicto y coleccionista de la banda es obligatorio. Para el oyente ocasional hay mejores opciones.

Tres cuernos (altos) para Happy Holidays. Todo cae por su propio y el legado del artista no es diferente.

• James LaBrie – Vocales
• John Petrucci – Guitarras
• Mike Mangini – Batería
• John Myung – Bajo
• Jordan Rudess – Teclados

Sello
Roadrunner Records