Impureza - La caída de Tonatiuh

Enviado por Javier Chuki Wakcha el Mar, 02/01/2018 - 23:17
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1. Lamentos de un condenado - 03:03
2. Sangre para los dioses - 06:17
3. Otumba, 1520 - 05:25
4. El Dorado - 00:55
5. Abre-aguas (En la tormenta de Tlaloc) - 05:11
6. Leyenda negra - 04:58
7. Corazón al cielo (Homenaje a Paco de Lucía) - 01:29
8. Camino hacia Mictlán - 03:49
9. El nuevo reino de los ahorcados - 05:04
10. Último día del Omeyocán - 04:19
11. La caída de Tonatiuh - 05:58
12. La llegada de los Teules - 03:43

Dentro de la mitología azteca, Tonatiuh fue entendido como el dios del sol y considerado como líder del cielo por el pueblo mexica. Cabe señalar que también fue conocido como el quinto sol, pues para los aztecas este asumió el control cuando el cuarto sol había sido expulsado del cielo. Además, Tonatiuh necesitaba que lo alimentaran con la sustancia mágica dentro de la religión azteca: la vida del hombre o, en otras palabras, la sangre y el corazón humanos. Estos sacrificios le permitían al quinto sol obtener la vitalidad y las fuerzas necesarias para poder enfrentarse y triunfar en su lucha diaria contra la luna, las estrellas y la noche, emergiendo nuevamente por el horizonte al día siguiente. Sorprendentemente, los suntuosos homenajes hacia esta deidad milenaria parecen no haberse extinguido del todo, pues cinco siglos después podemos ser testigos del culto musical que hoy nos brinda la banda Impureza en su más reciente disco: “La caída de Tonatiuh”.

La agrupación francesa nos recibe con una portada impresionante, la cual fue trabajada por el ilustrador Johann Bodin. En ella se retrata un sacrificio humano bajo las sombras de un impresionante eclipse solar. En mi opinión, una de las mejores portadas de todo el 2017 por su originalidad. La apertura musical del trabajo se titula “Lamentos de un condenado”, una pieza donde la banda nos presenta su particular género: la fusión de un crudo death metal con el clásico flamenco español. Atrapados por la guitarra acústica entramos vertiginosamente a la segunda canción: “Sangre para los dioses”. Una técnica muy bien trabajada y una técnica vocal envidiable por parte de Esteban Martín. Atentos a las variaciones, nada toscas, dentro de la canción. Si creías que combinar death metal con flamenco era algo imposible, pido repetir esta composición como mínimo tres veces. De principio a fin, una cálida bienvenida que nos prepara para retroceder en el tiempo y sumergirnos de lleno en la mística mexica.

“Otumba, 1520”, la tercera en la lista, destaca por su solidez técnica y lírica. Un tema centrado en la famosa Batalla de Otumba donde las fuerzas mexicas perdieron frente a los conquistadores españoles y sus aliados tlaxcaltecas. Influencias de la vieja y nueva escuela del death metal muy bien equilibradas: brutalidad, técnica y lírica. A este tema le sigue inmediatamente “El Dorado”, una instrumental cargada de guitarras acústicas que nos abre las puertas hacia la siguiente canción: “Abre-aguas (En la tormenta de Tlaloc)”. Si añoras el death metal de antaño con esta pieza quedarás totalmente enganchado a lo que esta banda hispano-francesa viene trabajando. Intensidad, adrenalina y algo de atmósfera. Vaya equilibrio musical que se marcan.

Ya entrando a la mitad del disco, “Leyenda negra” vuelve a atraparnos en este torbellino aplastante de influencias clásicas del death metal y raíces ibéricas del flamenco. Ejecuciones implacables. Increíblemente, el siguiente interludio, “Corazón al cielo (Homenaje a Paco de Lucía)”, pareciera no romper con la atmósfera sino, al contrario, combinar con la brutalidad mostrada en la anterior canción. Nada de cambios forzados, la combinación original de Impureza pareciera fluir como el Río Bravo. En ese sentido, “Camino hacia Mictlán” retoma dicha naturalidad invocando al quinto sol para que regocije con el sacrificio musical se nos presenta. Un ritmo intenso pero bastante disfrutable para el metalhead exigente. “El nuevo reino de los ahorcados” puede tomarse como un claro ejemplo del equilibro casi perfecto entre la elegancia del flamenco y la brutalidad del death metal. Prestar atención a cómo el cambio se va dando de a pocos y con una naturalidad formidable.

Ya entrando en la recta final de la producción discográfica, “Último día del Omeyocán” busca enriquecer aún más la propuesta musical. Riffs bastante cuidados y una batería apabullante que te obligarán a repetir el tema más de una vez. La penúltima canción, “La caída de Tonatiuh”, sellada por una carga mucho más oscura busca ir cerrando el trabajo con la fórmula musical de la que hemos sido testigos. Y, por último, “La llegada de los Teules”, despide el disco con una carga de brutalidad mucho más marcada. Lamentablemente, siento que las dos últimas canciones parecieran alargarse mucho pudiendo cerrar el disco un poco antes. Sin embargo, los riffs de estas últimas canciones me gustaron un poco más que los del inicio. Opinión personal, al fin y al cabo.

Quizás el punto más sólido del trabajo sea la combinación cuidadosamente equilibrada entre influencias tan discordes como Paco de Lucía y Morbid Angel o Suffocation. Sin embargo, el disco hace gala de una naturalidad que no se ve todos los días. Un disco de death metal como pocos. Y qué decir de la combinación cultural: una banda hispano-francesa que optó por rescatar parte de la historia y mitología mexica en su producción musical. Siendo justos, uno de los discos más originales de todo el 2017. “La caída de Tonatiuh” sienta un precedente no solo musical, sino también cultural que no debería pasar desapercibido dentro de la escena.

Esteban Martín: Voz
Lionel Cano Muñoz: Guitarras, guitarra española
Olivier Hanoulle: Guitarra española
Florian Saillard: Bajo
Guilhem Auge: Batería

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