Iron Maiden - Come On Copenhagen!

Enviado por Hawkmoon el Dom, 22/01/2012 - 22:43
7

CD 1

1. Intro
2. Tailgunner
3. Public Enema Number One
4. Wrathchild
5. Die With Your Boots On
6. Hallowed Be Thy Name
7. 22 Acacia Avenue
8. Holy Smoke
9. The Assassin
10. No Prayer For The Dying
11. Hooks in You
12. The Clairvoyant

CD 2

1. 2 Minutes to Midnight
2. The Trooper
3. Heaven Can Wait
4. Iron Maiden
5. The Number of the Beast
6. Bring Your Daughter...to the Slaughter
7. Run to the Hills
8. Sanctuary

Me encanta vivir directos de Iron Maiden. Y en vivo, ante ellos, ni te cuento. Ya los he visto varias veces (un buen montón desde 1993), y, salvo la última vez (el tour del jodido "A Matter of Life and Death"), siempre he salido con una sonrisa en los labios, con una cara de gilipollas total. Soñando despierto, reviviendo cada segundo del show, cada salto de Bruce, cada cara de Steve, cada punteo de Adrian o Dave.

El directo de Iron Maiden es una de sus máximas bazas. Aún en horas bajas, pariendo mierda progresiva, Heavy Metal sin cojones, nada a la altura de su glorioso pasado, los tios son lo más en un escenario. Tienen material de primera en el baúl de los recuerdos. Material de primera, el ochentero. Y material acojonantemente bueno, el parido hasta la mitad de los noventa. A partir de ahí, me desentiendo del asunto. Asisto a los shows, grito, sudo mi camiseta de "The Trooper" y espero al siguiente tour. Pero ya no espero un nuevo disco. Que llega, ok. Que no, ok. Me la sudan los inventos de Maiden en un estudio. "The Final Frontier" fue el mazazo definitivo a mi corazoncito de fan. Un disco sin un solo track que valiese la pena. Qué insultazo. Toda la vida, si hacemos memoria, observamos relleno en los discos de Iron Maiden. Pero, joder, lo del portador de mierda como "El Dorado" o "The Alchemist" (menuda parodia de tema), clama al cielo...o al infierno.

Nada como los Maiden ochenteros, nene. Aún sonando a true barato, a die-hard fan gili, así lo creo. Y lo mantendré hasta el final de los tiempos. Es una obviedad total, chato. Si no lo ves es que estás más ciego que un jodido murciélago. ¿Disfrutas de los Maiden post 2000? Mi enhorabuena, campeón. Te envidio más que a Messi y a James Heftield juntos. ¿Que te mola el rollete de los seis guitarras aunque con uno ya estaría bien para la mierda que hacen? Bien por tí. Me alegro sinceramente. Nada me gustaria más que tener la misma excitación que tenía, hasta hace unos añetes, ante la salida de un trabajo de la doncella. El nerviosismo antes de la entrega siempre mola, joder. El disco debe ser especial. Será tu compañero un par de añetes. Tiene que molar. Y eso sirve como antesala a la llegada de la banda a tu ciudad. El ritual de cada dos añetes, joder. Ponerse la camiseta, llamar a los colegas y, ala, rumbo al pabellón de turno. A sangrar por Iron Maiden. Me siento apagado frente a lo que me deparan Maiden a partir de ahora. Como que me importan poco. Qué feo sueno. Luego me daré mis latigazos. Blasfemando contra los dioses. No tengo perdón.

Pongámonos serios, a por faena. Dejemos mis rabietas de lado. Hoy toca excursión. Gloriosa excursión, nenes. Todos de la manita, volamos al pasado. Otro bootleg de Maiden. Uno bien majo, bien cañero. Grabado en Copenhagen, Dinamarca, el cinco de Noviembre de 1990. Tour del "No Prayer For the Dying", bautizado como el "No Prayer On the Road Tour 90-91". Aquí sí que molaban.

Janick Gers, reemplazo al icónico Adrian Smith (directo a A.S.A.P, directo al olvido), teniendo que demostrar que merece el puesto. Al más feo de los Maiden (sí, joer, más que Nicko) le toca lo de bailar con la más fea. No hay quién pueda cargarse el recuerdo de Adrian. Su talento compositivo, sus maneras como hacha, como sustento al sonido del combo británico, su aporte....uffff, demasiados kilos contra los que luchar. Los Maiden, en su era post-"Seventh Son", volviendo a sus raices, al rock urbano, al Metal con filo punk, callejero, maleducado y orgánico. Se acabaron los grandes escenarios, los teclados y el material épico a lo peli de Hollywood. Hay que reencontrarse con uno mismo, hay que volver al punto de partida. A la ira inicial. A lo que hizo grande a la doncella.

"No Prayer for the Dying", onda que no goza de todo el respeto de la parroquia. Un disco ninguneado, considerado menor, muy menor. Un Bruce no tan certero. Mucho menos afilado, menos enérgico, aunque más sucio, más carroñero. Los Maiden se despojan de las mallas de colores y se ponen unos jeans. Se acabaron las botas de boxeador. Seriedad, señores. El Heavy Metal es cosa seria. Ahora, sus máximos baluartes, empuñan la bandera de la denuncia social (para ponerse a la altura, supongo yo, de las misivas que lanzaba gente como Metallica, Megadeth, Slayer o Nuclear Assault). Se acabó la fiesta de profecías, demonios, saltos al futuro y faraones con ansía de sangre. Maiden entran en los noventa sin Adrian, sin las mallas sobre el calcetín y con barba de tres dias. Iron Maiden vuelven a las calles, a nuestro mundo. Se acabó el volar entre libros de Frank Herbert y poemas sobre gaviotas que te joden vivo. El mundo se hace pedazos, y Iron Maiden quieren aportar su granito de arena, su visión de la movida. Con el follón de la guerra del Golfo Pérsico a la vuelta de la esquina (historia que cerró el tour antes de que acabase), Maiden encaran la nueva década como procede. Con una mirada triste, oscura. Ya nadie se rie. Ni Maiden, colega.

Pero tú si vas a reir, y a disfrutar del talento de los Maiden de 1990. Teloneados por Anthrax, y sirviendo, después de muchos años, puro rock vacilón, enérgico y vibrante. Metal del que te escupe a la cara. Se acabaron los buenos modos británicos. Eddie sale de su tumba, arrasa con el pobre gili que tiene a su lado (el subnormal que ha abierto la tumba de marras) y te mira con cara de cabrón. Garfio en mano y sonrisa de las que hielan la sangre. Iron Maiden no son un juego de niños. Y menos ahora.

Únete a mí y viaja a Copenhagen. Será un rato. No más. En nada ya andarás por casa. Y, de regalo, habrás sido testigo de lo bien que le quedaba a Bruce el melenón (como Sansón, creo que el tipo perdió fuerza al cortársela), lo bien que encajó Janick (pese a vivir, y por siempre, a la sombra de Smith) y lo molones que eran Maiden en los inicios de los 90. Con el Thrash Metal pisándole los talones, la doncella se plantea ir con cuchillo. Por si las moscas.

Venga, que se apagan las luces.

El público ya deja caer, con tanto aullido, que tiene hambre de Maiden. Un muro de sonido, sucio, comienza la movida. Las guitarras centelleantes, que parece que quieren guerra pero no se atreven del todo, anuncian "Tailgunner". La vieja tradición, la de abrir con el primer tema del nuevo trabajo, se mantiene. Sonido mejorable. Pero la historia no esconde el buen nivel del que goza Bruce, lo que penetra el bajo de Steve Harris en las audiencias y lo bien que suena todo. Dinamarca ya moja sus bragas. Buen bootleg. Se palpa el ambiente, el sudor y la entrega.

La chulesca "Public Enema Number One" le cede a "Wrathchild" el protagonismo total. Los daneses alucinan con el despliegue de fuerza y arrojo de Maiden. El bajo de Steve empieza a latir y da comienzo la orgía riffera, el ataque Di'Annesco (suficientemente Dickinsonizado). Turno de tres clásicos totales: "Die With Your Boots On", "Hallowed Be Thy Name" y "22 Acacia Avenue". Ala, seguidas. "Piece of Mind" y "The Number of the Beast". Dos discazos, tres puñetazos. Calentando a la peña. El disco del 90 no ha sido lo esperado por muchos y hay que darles sal, colarlos entre el mejor material posible. El show está en su jodida cima. No hay que parar, no hay que bajar el nivel de entrega. Hay que seguir con la leña ochentera.

Steve no me hace caso y planea atacarnos con cuatro tracks seguidos del nuevo disco. Un tio osado. Siempre lo ha sido. La mejor forma de crear material clásico es tocándolo en vivo, mostrándolo ante los seguidores. Los tios que deben dar su veredicto sobre si debe o no continuar el temita en los escenarios. Steve se la juega y arranca cabezas con "Holy Smoke", "The Assassin", "No Prayer for the Dying" y "Hooks in You". Y suenan compactos, dignos de ellos, de sus primeros tiempos. El tema-título, uffff, me da escalofrios. Me parece la máxima joyita del trabajo del 90. Una especie de "Still Life" o "Infinite Dreams", que va de menos a más, que crece como baladita y muere en las cumbres metálicas, y que, en vivo late bien, se conserva enérgico, oscuro, pasional. Como es el tema en sí mismo. "No Prayer For the Dying", joder, qué temazo. Debería de tocarse más, releches. Tanto "Run to the Hills", tanto "Run to the Hills". Plomos.

"The Clairvoyant" cierra el asunto del primer CD. Y con nivel. Las cuatro cuerdas del líder guían a los demás, Janick toca bien sus partes de Adrian y el tema no se resiente, suena durote, con un Bruce esmerado, que a veces supera su labor de disco y en otras no llega, pues no puede. Entrega ruda y pasión, eso siempre. Lo que siempre hizo grande a la doncella sobre los escenarios. Diez años les contemplan como amos del cotarro. Orgullosos señores del Heavy Metal ante sus esclavos.

Segundo CD. Explosión total. "2 Minutes to Midnight" y "The Trooper", himnos elementales, surcan el tiempo y el espacio y caen sobre el jodido pabellón de marras. Con toda su fuerza, con todo su poder. El sonido es obviamente mejorable, pues vivimos un bootleg, pero la energía te atrapa, te hace moverte. Acoples, algún bajón. Pero no se trata de nada grave, de nada que te haga correrte una buena gresca con los británicos.

"Heaven Can Wait", "Iron Maiden" y "The Number of the Beast", que matan al público de gusto, siguen disfrazando el asunto principal. Que no es otro que el presentar el nuevo disco. De eso se trata y por eso lucen ante nosotros. "Bring Your Daughter to the Slaughter", grabada por Bruce para aparecer en la quinta entrega de "Pesadilla en Elm Street", aplasta, hace rugir y finiquita la misión "No Prayer For The Dying". Siete temas de la nueva obra. Valientes. Cuando el disco a presentar tiene garra, cojones, es algo que no tiene precio. Cuando lo que presentan es algo como "A Matter of Life and Death", y enterito, uffff, la cosa es como para pensar en asistir la próxima vez. Los Maiden del 90 y los post-2000. Dos mundos con nada que ver. Salvo por unos nombres, una gran entrega en vivo, un logo y Eddie.

"Run to the Hills" y "Sanctuary" cierran el show, amigos. Se acabó lo que se daba. Maiden cierran el chiringuito. Ya volverán, y más oscuros y heavys que nunca, con "Fear of the Dark". A esperar toca. Un cierre épico. "Sanctuary". De su primer disco. Cerrando el círculo. Uniéndolo con la movida 90.

4 cuernos (medios) para "Come On Copenhagen!". Los Maiden de Dickinson en plan "Killers". Impagables.

Nunca tuvimos Live del tour del 90-91 de forma oficial. Tuvimos que buscarnos la vida.

Buena era, gran disco y genial tour. Es lo que yo digo...fue cortarse el pelo y se jodió el invento.

Bruce Dickinson: Voz
Dave Murray: Guitarra
Janick Gers: Guitarra
Steve Harris: Bajo
Nicko McBrain: Batería