Johnny Winter - Guitar Slinger

Enviado por El Marqués el Sáb, 19/07/2014 - 11:50
1876

1. It's My Life, Baby
2. Don't Take Advantage of Me
3. Iodine in My Coffee
4. Trick Bag
5. Mad Dog
6. Boot Hill
7. I Smell Trouble
8. Lights Out
9. Kiss Tomorrow Goodbye
10. My Soul

Hemos hablado mucho de él en las últimas horas, es increíble la cantidad de reacciones que ha generado su marcha tanto en fans como en muchos de sus compañeros de profesión, ya fueran coetáneos o discípulos, y el tono encendido y pasional de los mensajes vertidos hacia el dios de la Gibson Firebird dan buena prueba de su importancia en el mundo del Rock and Roll.

Impresiona leer a tipos como Nikki Six admitiendo que pasó muchas noches de su vida empapándose de la música del albino, a Paul Stanley agradeciéndole literalmente “todo el fuego”, a Tom Keifer aceptando que le influyó hasta el punto de hacerle cambiar su forma de tocar la guitarra…Y si, el fuego, la calidez, o la confusión propias de las horas centrales de la madrugada son escenarios que se asocian a la figura del tejano, a su forma de interpretar el blues más negro, el que procede de las ciénagas del Misisipi, con su alma de blanco, tópicos inmediatamente asociados a esta Estrella del Rock sobre la que, paradójicamente, no existe tanta información como la de otros blues rockers de su quinta.

Ello no ha impedido que estuviera siempre presente, que su nombre haya aparecido junto a los más grandes, y cualquier rockero que se precie habrá estado al tanto de su evolución en los últimos años, en los que no ha dejado de visitarnos. De hecho sus últimas actuaciones en España datan de hace dos meses. Ahora me duele leer que el 14 de mayo actuó en el Teatro Lara de Madrid y yo me quedé en casa, aunque tampoco me voy a quejar, su concierto en Joy Eslava de 2010 es de los que no se olvidan, un show lleno de imágenes chocantes, protagonizadas por su fantasmal presencia sentado en su banqueta en primera línea del escenario, seguramente sin ver un pimiento, palpando las distintas guitarras a sus pies mientras presentaba los temas. Y sí, me parece estarle viendo interpretar con una aceptable dosis de furia clásicos de su repertorio como “It´s All Over Now”, “I Want to Boogie Real Low” o el “Good Morning Little Schoolgirl” que llevó a un rockero cincuentón de melena canosa a abrirse paso pegando botes entre la audiencia hasta la primera fila, entre un público que escuchaba tranquilo, y que hizo a los seguratas intervenir para sacar de allí a nuestro curtido e intrépido headbanger del blues. Lo recuerdo como algo sorprendente, es cierto que en aquel momento su actitud desentonaba, haciendo pogo como si tuviera delante a los Pantera de “Far Beyond Driven”, pero me alucinó que el personal de seguridad lo sacara de allí por bailar al ritmo del guitarreo de Winter ¡Que estamos hablando de Rock&Roll, coño!

Guitar Slinger puso fin, en 1984, a un periodo de silencio discográfico del que ya digo que no se sabe demasiado el motivo, que seguramente se podrá achacar a su vida irregular y a su interés por sustancias tan estimulantes como las canciones de sus mentores Hooker, Elmore, Broonzy, Wolf y compañía, pero mucho menos recomendables para la salud. Habían pasado cuatro años desde que editara el potente “Raisin´Cain” en solitario, y tres desde “King Bee”, su última grabación junto a su maestro Muddy Waters, pero Johnny, de la mano de la compañía Alligator Records, inició una fructífera etapa en aquel 84 registrando una serie de discos en la que se le escucha en perfecta forma, destilando toda la sabiduría acumulada desde finales de los 60, y tras una década, los siguientes 70, en la que no dejó de girar y grabar discos, ofreciendo siempre un material absolutamente incendiario, a caballo entre el blues más puro y el mejor rock clásico.

Para la portada de “Guitar Slinger” posó con esa actitud tan amenazante, desprendiendo tanto carisma como Robert Johnson en sus famosas fotos con el traje a rayas y el sombrero ladeado tomadas supuestamente tras haber vendido su alma al Diablo. No hay más que contemplar a Johnny con su flaco cuerpo semidesnudo, su mirada, los tatuajes, el sombrero de cow boy y el cigarro para entender lo que es el Blues Rock.

Y el contenido no se queda atrás. Con una banda totalmente reformada respecto a sus anteriores trabajos, Winter nos obsequia con una colección de joyas que van desde el hard blues cabalgante y rítmico de las vibrantes “It´s My Life Baby”, “Mad Dog”, “Boot Hill” o la vacilona “Don´t Take Advantage of Me”, de la que siempre sacó gran partido en directo, afrontadas todas ellas con su característica voz, y recorridas por omnipresentes y extensos solos de guitarra, a la mayor ortodoxia de las lentas, quejumbrosas como debe ser un buen blues, “Iodine in my Coffee”, con exhibición de la slide guitar, y “I Smell Trouble”, pasando por el rock and roll de “Lights Out”, con un gran solo de saxo, el encanto easy listening de la soulera “Kiss Tomorrow Goodbye”, el acercamiento al swing en “Trick Bag”, o el blues tejano final a lo Stevie Ray Vaughan en “My Soul”, en la que destacan esos coros llenos de feeling por parte de toda la banda al unísono.

Con la publicación de “Guitar Slinger” se inició un periodo muy activo en la carrera de Johnny, registrando una larga serie de álbumes en los que, sin salirse de sus parámetros, continuó sentando cátedra y acrecentando su leyenda. Nos ha dejado, pero allá donde estén nuestros Gallagher, Lee, Vaughan, Moore, Bolin, Healey, Montrose y compañía seguro que ya le han dejado libre uno de los lugares más altos en el podio.

Johnny Winter: Guitarra, Voz
Ken Saydak: Teclados
Johnny B. Gayden: Bajo
Casey Jones: Batería
Gene Barge: Saxo tenor en "Lights Out"
Billy Branch: Armónica en "Iodine in My Coffee"

Sello
Alligator