Lucifer's Friend - Lucifer's Friend

Enviado por Stoned el Mar, 23/02/2016 - 14:29
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Si bien el rock alemán se ha caracterizado por alumbrar al mundo un buen puñado de grandes –y ruidosas- bandas, Alemania sólo ha dejado para la posteridad un género típicamente autóctono: el krautrock, con Can, formación procedente de Colonia, como máximos representantes. Se trataba de un género influido por el rock psicodélico, el progresivo, el jazz y el naciente hard rock, unido todo ello a un buen surtido de delirantes experimentos sonoros que en ocasiones rozaban la peligrosa línea que separa la genialidad de la tomadura de pelo; así pues, el krautrock es hoy un pequeño y casi olvidado género de culto exclusivamente para gourmets.

Aunque Lucifer’s Friend eran ajenos a todo ello: eran una simple banda de rock, aunque con gran querencia por los decibelios y los largos desarrollos instrumentales. Se habían formado en la portuaria ciudad de Hamburgo en 1968 (el mismo año que Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple… dato que no es no es en absoluto gratuito, como más tarde comprobaremos) bajo el nombre de Asterix; en 1970 editarán un álbum epónimo fuertemente influido por el rock progresivo de bandas británicas como King Crimson y Jethro Tull, y cuya portada mostraba el dibujo de una manzana cuyo corte y perspectiva activaban la –sucia- imaginación del espectador, recordando a la imagen de unos genitales femeninos.

Seguramente la aventura de Asterix hubiese terminado en este punto, con un álbum meramente testimonial para la posteridad –degustado hoy en día exclusivamente por amantes del género y arqueólogos musicales- si no hubiese sido por un joven británico llamado John Lawton; éste estaba de gira con su banda, Stonewall, por tierras germanas, y como tantísimos grupos ingleses –The Beatles es el mejor ejemplo- pasaron por Hamburgo, cuyo circuito de clubes estaba en su máximo apogeo por aquellas fechas.

Al final de la gira, Lawton decide quedarse… y no mucho después terminaría recalando como vocalista en Asterix, que inmediatamente cambiaron su nombre por diabólico denominativo de Lucifer’s Friend; la banda no pierde el tiempo y graban su disco de debut, titulado con el nombre del grupo y editado a finales de 1970.

La portada del álbum es sumamente inquietante: un tipo con un gran parecido a Elvis posa junto a un siniestro enano –con algo que parece un gancho injertado donde debería estar su mano izquierda- en un callejón de triste aspecto soviético; ambos están de pie sobre algo que parece un tejido sangriento. En la pared, el nombre de la banda escrito en un rojo que contrasta con el tono monocromático del resto de la imagen, y justo debajo, una mano haciendo la V de victoria. Así pues, la portada tiene un concepto que recuerda en cierta manera a “M”, aquella maravillosa película de Fritz Lang sobre un asesino en serie en la Alemania de los años treinta.

Suele nombrarse a Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin como los mayores inspiradores para la creación del heavy metal, siendo la cuarta pata de la mesa adjudicada, según quien argumente, a diferentes bandas; si bien es arriesgado afirmar categóricamente según qué cosas, Lucifer’s Friend podrían ser, al menos por ciertos momentos contenidos en este álbum, esa cuarta pata… y es que este disco debut de la banda alemana aúna ese sonido siniestro de Black Sabbath, esa potencia característica de Led Zeppelin, esos grandiosos y complejos desarrollos instrumentales de Deep Purple –incluyendo también un órgano a lo John Lord bastante presente a lo largo de todo el álbum- todo en uno, mezclado además con momentos progresivos e incluso ciertos momentos de relativa experimentación.

Todo el disco está plagado de grandes guitarras eléctricas –incluso en ocasiones con el tono novedoso para aquella época de twin guitars- que dibujarán dinosáuricos riffs y solos complejos, densos e inmersivos, en ocasiones acompañados por el mencionado y purpleliano órgano. La polivalente voz de Lawton suena realmente heavy años antes de que éste se inventase… y llena las canciones con sus largos aullidos repletos de agudos, y la base rítmica suena como debe: como una apisonadora con el motor pasado de revoluciones y a punto de gripar.

Lo más parecido a un hit en todo el disco es la primera canción, “Ride The Sky”, que además esconde un par de curiosidades reseñables; la primera es el dramático riff de tuba que acompaña al resto de instrumentos: es exactamente igual que el fraseo de voz de Robert Plant en “Inmigrant Song”, que precisamente acababa de ser editada tan sólo un mes antes en el tercer álbum de Led Zeppelin: ¿se trata de un clamoroso plagio, de un homenaje, o la gran cercanía en el tiempo nos sugiere quizá que Lucifer’s Friend tenían ya compuesta la canción y todo se debe a una gran casualidad?

El otro dato reseñable en cuanto a “Ride The Sky” es que los también teutones Avantasia versionaron décadas después la canción, quizá como homenaje a uno de los mejores discos –y bandas- jamás editados en su propio país.

El resto del LP, si bien no contiene más composiciones con aires de hit –su mayor inconveniente- mantiene un nivel portentosamente alto, muy a la manera de otros discos de su época, un álbum maravillosamente cohesionado que pide escucharlo entero, siendo sumamente inmersivo, en ocasiones hipnótico, con pasajes instrumentales unas veces inquietantes, otras esquizofrénicamente ruidosos.

El álbum, cabe decirlo, no fue demasiado exitoso; no obstante, Lucifer’s Friend continuaron editando grandes y recomendables discos durante toda la década, tocando casi en cada uno de ellos un género diferente: grabaron discos enteramente progresivos, otros más boogie, alguno en el que se aproximaban al funk… regresando en 1981, en plena época dorada de la NWOBHM, con un álbum definitivamente heavy, terreno musical que ya predijeron con este su primer disco, un muy apreciable LP que estoy plenamente seguro de que hubiese tenido éxito internacional de haber sido grabado por una banda británica, al igual que otro caso que ya comenté con anterioridad: el de la banda japonesa Blues Creation, sonando a principios de los setenta a algo que dentro de unos años sería conocido como heavy metal, y además anticipando el doom por momentos.

Aún así, el vocalista John Lawton llegó a tener, tras la disolución de Lucifer’s Friend, un relativo éxito en la escena hard rock y heavy metal británica de la segunda mitad de la década de los setenta: para comenzar, hecho sabido por pocos, estuvo a punto de ser el vocalista de Deep Purple como sustituto de Ian Gillian, aunque el puesto se lo terminaría quedando David Coverdale; aún así, Lawton comenzó a tener una amistad con los miembros de Deep Purple, en especial con Roger Glover, que le invitaría a cantar además en algunos temas de su disco en solitario de 1974 “The Butterfly Ball And The Grasshopper’s Feast”, trabajo en el que también colaborarían grandes vocalistas del rock duro inglés como el citado Coverdale, Glenn Hughes y el llorado Ronnie James Dio.

Pero su trabajo más reconocido en el rock británico fueron los dos recomendables discos que grabó con Uriah Heep en 1977 y 1978 respectivamente; ya en los noventa, de regreso a su querida Alemania –suponemos que será como una segunda casa para él- forma parte de Rebel, que luego cambiaron su nombre a Zar; años más tarde formará parte de una banda ¡búlgara!, ya que en aquel país goza de cierta fama.

En 2014, Lucifer’s Friend anunciaron su regreso a los escenarios después de varias décadas, elección que no puedo más que aplaudir: es de justicia que se les reconozca como la gran banda que fueron y que su primer disco sea valorado como lo que es: uno de los primeros en los que se insinúan, por primera vez, retazos bastante acertados del género que se terminó convirtiendo en el heavy metal.

John Lawton: Voz
Peter Hesslein: Guitarra
Dieter Horns: Bajo
Peter Hetch: Teclado
Joachin Rietenbach: Batería

Sello
Phillips