Monstrosity - Imperial Doom

Enviado por beetleye el Mar, 28/02/2012 - 22:27
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1. Imperial Doom
2. Definitive Inquisition
3. Ceremonial Void
4. Immense Malignancy
5. Vicious Mental Thirst
6. Burden Of Evil
7. Horror Infinity
8. Final Cremation
9. Darkest Dream

Antes de pegar el salto a Cannibal Corpse, George “Corpsegrinder” Fisher se ganaba la vida pegando berridos en una de las más infames y poderosas bandas que parió la escena de Florida a inicios de la década de los `90. Hablamos de Monstrosity, formación que surgió de una escisión de miembros de los también “corderitos” Malevolent Creation y que tras publicar una demo y un par de singles, sacaron al mercado en 1992 de la mano de Nuclear Blast este apabullante garrotazo, de nombre 'Imperial Doom'.

No todos los días tiene uno el privilegio de reseñar un disco como el que tenemos hoy entre manos, ya que hablamos de una obra que tiene todos los ingredientes para ser considerada como una de las clásicas del género: Fue parida en los Morrisound Studios de Tampa con Jim Morris a los mandos, data de un año crucial para el devenir del género y el line-up incluye a exmiembros de algunas de las principales bandas de la escena. Si ello no es suficiente, añádele que cuenta con otra de las maravillosas portadas que Dan Seagrave brindó al death y es coetánea de otras barrabasadas surgidas en los States como 'Legion', 'The End Complete', 'Tomb of The Mutilated', 'Onward To Golgotha' o 'Retribution'. ¿¿Moco de pavo, verdad??

Pues así es portaleros, 'Imperial Doom' reúne todas las características necesarias para ser incluido en ese selecto grupo que he citado más arriba, aspecto que queda confirmado definitivamente cuando le damos cera a las nueve piezas que lo componen. Desde el brutal e implacable corte inicial que da nombre al trabajo y con el que se despejan todas las dudas que nos pudieran surgir respecto a la idoneidad o no de la elección del monicker del grupo, hasta el cierre con el afilado navajazo trapero de Darkest Dream, la propuesta de Fisher y sus esbirros se mueve en un death metal clásico de la escuela americana, brillantemente ejecutado y que bebe de influencias vecinas como pueden ser los otrora dioses del género, Deicide o Morbid Angel y los omnipresentes Slayer.

Musicalmente la banda es una pasada. La sección rítmica no deja títere con cabeza, bajo y batería realizan una labor brillante a la par que aplastante. Por poner un ejemplo, prestad atención a ambos instrumentos en Ceremonial Void o Immense Malignancy y sabréis de qué os estoy hablando. Respecto a las guitarras, rezuman agresividad y contundencia a lo largo y ancho del plástico, el brazo de Rubin es una máquina de generar riffs destroza-cuellos, cuadrando a la perfección en su progreso y mostrando una vez más como calidad y brutalidad no son términos que deben estar reñidos, por mucho que tantos se empeñen en proclamar lo contrario. Y por último, nos queda Fisher y su vozarrón. No sé cómo andará hoy en día con los Cannibal pues no he seguido su trayectoria tras Vile, pero lo que dejó grabado este señor en las pistas de 'Imperial Doom' y en el posterior 'Millenium', merece todos mis respetos. Sin duda una de las voces más feroces e impactantes de la escena.

Respecto a los tracks, no voy a desgranar tema a tema el asunto, prefiero que hable la música y os animo especialmente a que le deis cera a las dos piezas finales. Por un lado, Final Cremation, octavo corte de esta obra, que fue la encargada de engancharme a esta monstruosa propuesta de los de Florida y que resume de forma fidedigna lo apuntado en los párrafos superiores: sección rítmica estelar, riffs de guitarra atronadores y adictivos, Corpsegrinder destrozando sus cuerdas vocales, si es que le queda alguna... Poned atención a la sección que da inicio en 01:38, resulta imposible no mover el cuello con ese impecable riffazo, más que digno heredero del “estilo Hanneman”. Por otro lado, tenemos Darkest Dream, que pone el punto y final al lp y cuya lenta cadencia inicial nos arrastra hacia el punching-bag en el que se transforma nuestra cabeza (00:24) vapuleada por esas violentas guitarras que parecen querer estallar en el jodido altavoz. Además, mucho ojito a la sección central donde emerge de forma destacada el burbujeante bajo de Van Erp.

En definitiva, un trabajo de death metal de la gloriosa old school que roza el sobresaliente, merecedor de cuatro cuernos bien altos y que nos demuestra, una vez más, que aquellos que juegan en segunda línea también son capaces de facturar obras tan impactantes y brillantes como los jefazos del género.

George "Corpsegrinder": voz
Jason Gobel: guitarras
Jon Rubin: guitarras
Mark van Erp: bajo
Lee Harrison: batería

Sello
Nuclear Blast