Running Wild - Masquerade

Enviado por Hawkmoon el Mié, 12/09/2012 - 22:00
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1. The Contract / The Crypts of Hades
2. Masquerade
3. Demonized
4. Black Soul
5. Lions of the Sea
6. Rebel at Heart
7. Wheel of Doom
8. Metalhead
9. Soleil Royal
10. Men in Black
11. Underworld

Los tiempos no acompañaban, colega. El Heavy Metal, el de corte más clásico, atravesaba un momento realmente jodidote allá por 1995.

La era Grunge, el Black Metal, el Death Metal, la onda pre-Nu que ya nos invadía...de todo. Un montón de enemigos para la música de Running Wild, los incansables piratones metalosos, siempre comandados por el intocable Rolf Kasparek. Al barco le caen cañonazos desde todos lados. Ya no se lleva el buen alarido, la guitarra explosiva o el poso hercúleo. Venden más unos músicos tristones, flacuchos, amariconados totales, que no paran de quejarse de la vida.

Pero eso, que mataría de asco y pena a cualquiera, es nada para el capitán teutón. Mantener a flote la nave Running Wild nunca fue fácil. Una prueba más del talante de Mr. Kasparek. Atravesando mares en plena tormenta.

"Black Hand Inn", el anterior trabajo, joyaza de nivelón para el amante del buen Power corta-huevos, épico y cañero como el que más, ya demostró que la banda pasa, y mucho, de lo que ocurre a su alrededor. Ellos nacieron con una misión, y clara: Demoler, arrasar, y todo en el nombre del mejor Heavy Metal. Siempre heavys. Y así seguirá siendo. Nada de ceder, ni cortarse el pelo, ni hablar de la dolorosa pubertad de un oso panda, o gafapastadas de similar catadura. Nada de esa mierda. Running Wild son el puto librito de Robert Louis Stevenson, "La Isla del Tesoro", hecho música. John Silver, el puto "British Steel", Power del arrasante, y ganas, además de sobrada actitud, para parar a tres imperios.

Las razones por las que Running Wild aguantaron el chaparrón, la huida de mucho metalhead de su reino durante los noventa, obedece a la calidad de su obra. A su entrega, a su sonido, a su personalidad, que, aún deudora de mucha N.W.O.B.H.M., siempre se reconoce. El fan de Running Wild, el que los ha mamado bien (no quiero la broma fácil), sabe que (almenos hasta el momento) lo de fallar no es una opción. Nunca lo había sido, vamos.

No iba a ser 1995 el año de la decadencia de la banda. Ni de puta broma.

Portadita marschallista, para variar (pero que bien que le quedan al cabrón), y ya andamos con un pie en el barco runningwildista. Rumbo a la tierra del puro Metal. Rumbo al reino parte-nucas.

"The Contract / The Crypts of Hades", intro hablada, y que acaba poniéndose las pilas, que ya deja que el viento la lleve, nos presenta "Masquerade", el temita-título, speedico total, con el mega-típico danzar de la batería y el bajo. Tiburón metálico, voraz y chulesco. Guitarras precisas, afiladotas, con el punto de crudeza ideal, con el toque piratesco. La voz de Rolf, claro, sin cambios. O la tomas o la dejas. Pero, joder, no puedes negar que el mendas escupe hombría, ferocidad, maldad. Como sacadito de un "Port Royal", colega. Puño en alto, espada preparada.

"Demonized" y "Black Soul", puro feeling ochentero, viviendo en la era en la que Dio llenaba pabellones, en la que Priest tenían recién estrenadote su "Ram It Down", nos plantan ante la cojonuda "Lions of the Sea", otro track mega-Running, con tintes maidenescos, ideal para el devoto del combo. Cruce "Port Royal-Black Hand Inn", orgánico, rabioso, con déficit de atención, que no para quieto ni un solo segundo (salvo por el comienzo).

Coros cipotones, un Jörg Michael que se gana el sueldo y un solista que viene a sudar tinta china. No puede no gustarte. Cagándose en Soundgarden, degollando a Fear Factory, aplastando la aldea de que salió el puto Eddie Vedder. Rolf no perdona vidas, quema púa y, de paso, quema almas. 1988 nunca terminó.

"Rebel at Heart " (material made in Mtv '86, Hard conciso), la triada speedica de "Wheel of Doom", "Metalhead" y "Soleil Royal", y "Men in Black", otro puntapié que podría formar parte de su obra maestra del 89, nos dejan en puerto. Se acabó lo que se daba. El viaje, que ha sido mareantemente cojonudo, rifferamente cipotón y épicamente desparramante (siempre que seas un enfermo del sonido Running, y que perdones una nula evolución kasparekiana), toca a su fin. "Underworld", que nada tiene que ver con la peli de la buenorra vampira caza-licántropos metaleros, es otro track portroyalista (hay que vivir de lo que uno hacer mejor, joder), parido en las mismas condiciones que el resto del disco. Con amor, con esmero. Y apoyado, a muerte, por la presencia de unas poderosísimas cuerdas, siempre tensas, siempre dispuestas a sacarte un ojo. O dos.

Running Wild y su puto Heavy Metal, macho. Atrapa y, joder, ya no te deja en paz. Nunca.

Un disco que gustará al seguidor añejo, y que, claro, aburrirá al que busque algo distinto respecto al pasado. Lo de siempre, y con un par.

3 cuernos (mega-altos) para "Masquerade".

Un disfrute total. Eso sí, nula sorpresa. Calco, molón, de lo anterior. Pero no puede con "Port Royal" ni con "Black Hand Inn". Esos discos son inderrotables.

No te sorprenderá, ni te hará renegar de él. Es un disco para mover el coco, para no pensar, para dejarse llevar. Heavy Metal de verdad. Directo.

Rolf "Rock 'n' Rolf" Kasparek: Voz y guitarra
Thilo Hermann: Guitarra
Thomas "Bodo" Smuszynski: Bajo
Jörg Michael: Batería

Sello
Noise