Sabaton - The Last Stand

Enviado por MetalPriest el Mar, 23/08/2016 - 00:27
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1. Sparta
2. Last Dying Breath
3. Blood Of Bannockburn
4. Diary Of An Unknown Soldier
5. The Lost Battalion
6. Rorke's Drift
7. The Last Stand
8. Hill 3234
9. Shiroyama
10. Winged Hussars
11. The Last Battle

Estaba yo de exámenes, encerrado en la biblioteca, cuando me enteré de que ya tenía al alcance de la mano el Heroes. Una vez acabada mi jornada de estudio y llegar a casa ya sobre las dos de la mañana, recuerdo haberme hecho con él y ponérmelo de inmediato en el iPod. Es curioso, tengo grabado a fuego el cómo iba moviéndome silenciosamente por la casa de un lado a otro (para no molestar a los vecinos) pero a la vez con el Heroes a todo trapo, sonando de cabo a rabo, y yo… haciendo headbanging, agitando el puño… emocionándome como un adolescente, vamos. Es curioso todo esto, porque hace tan solo un par de días que me he puesto The Last Stand, y ni recuerdo el momento… de verdad. Comento todo esto porque ya a bote pronto queda claro que me llevé una primera impresión muy distinta entre Heroes y The Last Stand; lo nuevo de Sabaton no me marcó.

Ahora sí: hay que decir que sigue sonando a los suecos, y quizá sea el problema, que no fueran capaces de sonar a sí mismos sin sonar frescos como sí pudieron en anteriores trabajos como Coat Of Arms o Heroes. Y es una pena porque tenían todos los factores a su favor: una alineación prácticamente nueva, a Joakin Brodén en su mejor estado vocal y… la novedad: salirse más de las guerras mundiales. Joder, si es que hasta se arriesgaron cantando sobre espartanos, samuráis y húsares polacos… No se, lo que tiene que cantes sobre diversas culturas y distintas épocas históricas, es que te da mucha riqueza para recrearte. Ya saben: jugar con el folclore autóctono, meter tecladitos evocadores, melodías exóticas… Pero poquito de eso se percibe por aquí. Sabaton siguen en sus trece, que oye, que está muy bien… pero algunos comenzamos a cansarnos de que se centren en hacer canciones pegadizas sin mucha miga musical. Tanto estribillo fácil y los teclados de siempre… al final decepcionan. Que ojo, no digo que The Last Stand sea un bodrio pero al menos pudieron currárselo un poco ¿Dónde quedan esos pedazo riffs a lo Back In Control, Metallizer o Wolfpack? Ya os lo digo yo: olvidados. Nunca fue un secreto que con cada álbum Sabaton fuesen simplificando su fórmula, definiendo más y más su sonido y recurriendo más y más a los estribillos pegajosos y a centralizar la música en esos teclados ahora marca de la casa… Y les fue saliendo bien en discos como The Art Of War o el anterior Heroes mismamente, pero ahora… es un poco como perder la gracia, redundar.

No creo que sea cosa de exigirles a los de los pantalones de camuflaje que evolucionen, que cambien su identidad. Sabaton son Sabaton y nosotros los fans sabemos que son cojonudos tal como son; pero esto no es óbice para que los tíos no dejen de currarse sus partituras. Ya sabéis, que las guitarras sorprendan más con riffs crujientes, algún solo que se recree guapamente y nos emocione… y que por favor: dejen de auto-plagiarse melodías y tempos que ya usaron una o incluso dos veces con anterioridad. Sobre esto último, ya entraremos más en detalle en el desglose “tema a tema”, porque sí, considero que hay canciones en las que hay que pararse y comentarlas con detenimiento.

Siempre es bueno escuchar un nuevo álbum de Sabaton: del Carolus Rex sacamos la canción homónima, Long Live The King… del Heroes Nightwitches, Resist And Bite… y de The Last Stand no vamos a quedarnos huérfanos, siempre habrán temas que sacar y que nos van a brindar buenos momentos incluso pasado un largo tiempo. Y seamos justos: The Last Stand tal vez no esté a la altura de las expectativas pero es un álbum muy fácil de escuchar, entretenido… incluso didáctico. Se puede aprovechar. Y testarudo que es uno, y tras todo lo que acabo de rajar, no voy a dejar de intentar ver el vaso medio lleno. Vosotros… a ver cómo lo veis y me contáis.

Para empezar, arrancamos con Sparta, temón pegadizo, de esos hechos para interpretarse en directo y hacer gritar al público. No hace falta mucha imaginación para imaginar al público alzando el puño al cielo y gritando al unísono: “Huh Hah! Huh Hah! Huh Hah!”. Una jodida falange espartana en la arena de un festival. La letra, puro 300 de Frank Miller. Estribillos potentes, energía, épica… Pasa volando en un torbellino de testosterona. Last Dying Breath habla de la resistencia servia frente a los Imperios Austro-Húngaro y Alemán en la primera guerra mundial. Encabezados por Dragutin Gavrilović, lucharon hasta ser casi completamente diezmados. En la última batalla, Dragutin habló así a sus últimos soldados:

“Soldados, exactamente a las tres en punto, el enemigo debe ser aplastado por vuestra carga feroz, destruidos por vuestras granadas y bayonetas. El honor de Belgrado, nuestra capital, no debe ser mancillado ¡Soldados! ¡Héroes! El mando supremo ha borrado nuestro regimiento de sus registros. Nuestro regimiento se ha sacrificado por el honor de Belgrado y la Patria. Por lo tanto, ya no tendrán que preocuparse de sus vidas. Ya no existen. Por lo tanto, avanzad hacia la gloria! Por el Rey y la Patria! Viva el Rey, Viva Belgrado!”

Tras la heroica batalla y la posterior ocupación alemana, los altos comandantes teutones ordenaron construir una estatua para conmemorar la valentía de los soldados servios en señal de respeto. Musicalmente… es intensa, podría añadírsele un aire más teatral y escaparse un poco del típico estilo arquetípico de Sabaton pero se acepta. Blood Of Bannockburn es una fantástica idea, todos hemos visto Braveheart y la última carga escocesa encabezada por Robert Bruce. Un momento glorioso en la historia de Escocia. Hasta tienen el tino de añadir gaitas y meter un doble solo de teclado y guitarra. Lo que pasa es que el resultado es demasiado fiestero, casi casi coñero. Las gaitas podrían ser más solemnes… al igual que los estribillos… no se. Una vez más se acepta, pero se nota a leguas que podría estar muchísimo mejor.

Diary Of An Unknown Soldier/The Lost Battalion… suena demasiado hímnica y sinfónica para mi gusto. Demasiado alegre. Si tratas de retratar al “Batallón Perdido”, creo que lo que tienes que hacer es darle un ambiente muy crudo, está muy bien por ejemplo sustituir la percusión por ese sonido tan a batería de cañones, pero creo que hace falta algo más para plasmar seis días de asaltos enemigos, exposición a fuego amigo (¡!), falta de víveres y de agua y demás problemas. Como la canción no tiene gran valor, os hago un pequeño resumen del asunto, aunque os dejo un link más arriba para los que quieran enterarse bien: 1918, una fracción de la 77ª división de los Estados Unidos avanzó por el bosque Argonne, Francia, atravesando así las líneas enemigas. El plan inicial sería que ellos avanzasen y al atraer la atención de los alemanes el resto del ejército aliado asaltase las posiciones por ambos flancos. Por alguna razón, el asalto se estancó, y el batallón americano acabó viéndose cercado por un enemigo que lo superaba varias veces en número. Resistieron una semana el brutal ataque, hasta que al fin el resto de las tropas aliadas lograron avanzar. Su sacrificio sirvió para superar las trincheras enemigas y ganar una valiosa iniciativa en esta larga guerra; de los estimados 554 soldados de ese batallón, sólo salieron ilesos poco menos de doscientos. Mejorando un poco en lo musical, Rorke's Drift nos asalta como una especie de Resist And Bite, con esas guitarras afiladas cargadas de intrepidez y velocidad. En esta ocasión nos movemos al siglo XIX, a Sudáfrica y la guerra anglo-zulú. En esta ocasión, tenemos a unos 150 soldados del bando británico defendiendo una posición frente a unos 2000 o 3000 guerreros zulús, con resultado exitoso.

The Last Stand nos narra una historia bastante famosa también, nada menos que la de la guardia suiza cuando el 6 de Mayo de 1527 se apostaron ante unos mil soldados alemanes y españoles (bando Habsburgo) defendiendo la basílica de San Pedro y permitiendo que el papa Clemente pudiera escapar por un pasadizo. Sólo sobrevivieron 42 de los 189 soldados de la famosa guardia. Que llevaron la lucha hasta el mismísimo altar mayor a medida que retrocedían. Bastante decente la canción también, pasable... Honestamente no me transmite lo que realmente fue esa famosa gesta, pero suena bien. Hill 3234, relata una de las mayores genialidades estratégicas de la guerra contemporánea. Una batalla ganada por la URSS a los talibanes en la guerra de Afganistán. Mucho aire a Counterstrike del Primo Victoria en las melodías de las guitarras, aunque por suerte no llega a ser un auto-plagio de esos flagrantes como Lion Of The North o The Carolean's Prayer.

Llegados a Shiroyama, yo como que me bajo un poco del carro. Un flaco favor a la memoria de Saigō Takamori y a la Rebelión Satsuma; que también fue transmitida en los cines con la película The Last Samurai, film que a pesar de ser toda ella una bola de licencias y fantasmadas le saca más dignidad a los hechos históricos que esta poperada edulcorada con THC. Winged Hussars lo que viene a hacer es auto-plagiar The Art Of War con las líneas de bajo de The Rise Of Evil y los compases y detalles varios de Uprising… ¡ah! y meterle unos coros nuevos por encima, eso sí. No se si se nota mucho, pero obviamente esta es la parte de The Last Stand que más me saca de mis casillas, por no decir que es la única que realmente lo hace, menudo par de castañas. Al menos nos hablan de una de las unidades de caballería más famosas que jamás existieron. Para acabar, toca The Last Battle (sí, de los creadores de Last Dying Breath y The Last Stand, ahora viene The Last Battle). La temática es bastante curiosa ya que retrata la batalla del Castillo de Itter(en la WW2), y es bastante curioso porque no deja de ser una batalla en la que los americanos defendieron un castillo medieval. Vale la pena leer un poco sobre el suceso. Llegados a este punto, los teclados de Joakin Brodén comienzan a dar un poco de dolor de cabeza, todo tiene un aire a hard rock ochentero bastante desconcertante, salvo por las letras.

The Last Stand acaba así, curiosamente, dos de los mejores temas que tiene el álbum son bonus tracks: Camouflaje, con cierto tufo folkie, bailongo y heavy, y la cover de Judas Priest de All Guns Blazing, donde se nota que las voces tienen más efectos que las de los cantantes de electro-latino de hoy día. Aún así suena bastante curiosa y vale la pena escucharla.

Yo, al igual que Sabaton soy de esos que se corren de gusto con las historias de resistencias heroicas. Casi podría decirse que es mi lectura favorita en lo que a historia bélica se refiere, eso y los grandes estrategas de la antigüedad. Cuando me enteré de que iba a ser un álbum conceptual sobre eso, no pude emocionarme más. Pero el problema de las grandes expectativas, es que si va a haber un desengaño, el planchazo es peor. Y eso es lo que pasa con este álbum de Sabaton: Decepciona. Sí… Tiene Sparta, Rorke's Drift, Hill 3234… pero no se qué queréis que os diga, la única de ellas que me parece que tiene realmente un nivel en plan “verdadero temazo de Sabaton” es la primera, el resto sencillamente están bien. Al menos los adelantos suavizaron un poco la hostia.

Sabaton se han vuelto grandes, y al igual que auténticas leyendas como AC/DC o Motörhead, se han encasillado en un sonido, el suyo. La diferencia es que a Sabaton no parece estar sentándoles bien, de hecho dio la sensación de que se estaban asfixiando lenta y dichosamente en este The Last Stand… un poco como lo que les sucede a Manowar también. Sabaton se tambalean… ¿Será otro tropiezo como lo fue el Carolus Rex o una auténtica caída libre? El tiempo dirá.

Dos cuernos altos: 4,5.

Joakin Brodén: voz y teclados.
Pär Sundström: bajo y coros.
Chris Rörland: guitarra y coros.
Thobbe Englund: guitarra y coros.
Hannes van Dahl: batería.

Sello
Nuclear Blast