Sepultura - The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart

Enviado por Heartbolt el Mar, 23/10/2018 - 16:19
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1. Trauma of War (3:46)
2. The Vatican (6:35)
3. Impeding Doom (4:16)
4. Manipulation of Tragedy (4:16)
5. Tsunami (5:09)
6. The Bliss of Ignorants (4:51)
7. Grief (5:36)
8. The Age of the Atheist (4:20)
9. Obssessed (3:55)
10. Dama Lama ao Caos (4:29)

*Bonus Track incluído en el single The Age of Atheist*

Zombie Ritual (Death Cover)

Y de las 'sepulturas' se levantaron los muertos...

Los descensos de nivel creativo son cosas interesantes. ¿Cómo puedes llegar a ser tan grande y luego parecer una mala copia de ti mismo? ¿Cómo se es capaz de procrear obras que adoran hasta los más cerrados y luego no complacer ni a tus más incondicionales?

Esa sería la primera pregunta que le haría a Andreas Kisser.

SEPULTURA dejaron de ser dioses intocables del reino para terminar barriendo los escenarios luego de los conciertos más penosos. ¿Alguna explicación? ¡Sí!

Desidia.

Orgullo.

Incompetencia.

Muchos palos se llevaron por años seguidos. El que la tuvo más difícil fue Derrick Green, intentando remplazar una figura inamovible como la de Max. Y pese a que nunca me ha convencido como frontman de la banda, a Cristo lo que es de Cristo. Max se comportó como un idiota, y fue con su onda KORN, DEFTONES y cosas del palo para hacer de SOULFLY su mundo. Andreas continuó y reclutó a Green para intentar hacer de SEPULTURA algo mínimamente respetable.

Credibilidad que perdían a pasos alarmantes.

Ambas bandas fueron vapuleadas y cocieron trabajos insuficientes, vagos y regulares. Pero el tiempo es sabio; y tanto Cavalera como Kisser hicieron lo que debían haber hecho desde el comienzo: dejarse de mierdas y seguir para adelante.

Como fuera.

Igor se fue y se reencontró con su hermano. Ya SEPULTURA sin Cavaleras es como Bugs Bunny sin el Pato Lucas. Un chiste sin gracia. Pero comenzaron a entender que fuego debían echar. Que las críticas no podían seguir. Que había que dejarse de comportar como basura, patear culos seriamente y sentarse en la mesa a componer como hombres que eran. Y ahí están A-LEX y Kairos que lo demuestran.

Una puta verdad como la Trump Tower.

Y lo mejor que le pudo haber pasado a SEPULTURA fue haber encontrado a Eloy Casagrande. Bateros de bateros, donde los haya. Un chico sin prejuicios, de mente sumamente abierta, y que seguramente creció con los discos noventeros de SEPULTURA y se pasaba tres pueblos por la parte inferior las peleas de novias entre Max y Andreas. Su sueño se había cumplido, y le tocaba a él ver cómo rescataba una embarcación hundida en el fondo del océano. El Kraken que levantaba el Titanic de David Jones. ¿Traducción? Meter la mano en la mierda, muuuuuy profundamente en la MIERDA y sacar ese lingote de oro que permanecía envuelto en un kevlar indestructible.

The Mediator Between Head and Hands Must Be the Heart (Término sacado de la película DE CULTO y patrimonio imborrable de la humanidad y la cultura Metrópolis: Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein. Es decir "El mediador entre la cabeza y las manos debe ser el corazón") representa perfectamente toda la síntesis anterior. Ok, lo hicieron mal, pésimo, lo peor, lo más malo… pero levantaron cabeza, vislumbraron al Dios del Metal entre tanta lluvia negra y grises nubes...

Y lo hicieron bien.

Lo hicieron espectacular.

¡LO HICIERON FENOMENAL!

Dejaron que fueran sus corazones los que supieran condensar su talento cerebral y que llegase a manifestarse de manera concreta a través de una de nuestas dos herramientas más importantes (la otra no la menciono por respeto): las manos.

No quiera decir eso que este disco es una obra maestra de obras maestras, como sus discos más puntuales, pero, amigos, cuando sólo te dedicas a entregar pan regalado de casa en casa luego de haber sido un repostero de talla mundial, la cosa se ve fea. Pero cuando regresas, no a matar y a liderar, pero te ves nuevo... las cosas pintan como nunca antes.

Un milagro del Cristo Redentor.

The Mediator (Ahorrémonos la parrafada, por favor) es un álbum que merece toda la atención. Thrash contundente del que faltaba desde los tiempos de María Castañas, atmósfera oscura y un vozarrón (te ganaste mi aplauso, Green) pontentorro. Eso es lo que queríamos ver, lo que esperábamos. Pero pasó. Un regreso muy digno, pese a nunca se fueron... los cabrones.

Evidentemente The Mediator no apareció luego de un Nation, no. Hubo un largo ‘detrás’ con discos que fueron tomando forma, y hoy en día, sin parecerme essentials, permiten entender que algo bueno y resaltable nacía de nuevo. Con Igor fuera, un Dolabella que no hizo más que rellenar un espacio (lamento decirlo), y un Casagrande espectacular (¡!), SEPULTURA despertó al cementerio.

Guste o no, hay que darles todo el crédito. No chupándole las bolas a Paulo Jr., porque trabajos buenos podían hacer así desde el comienzo, sino porque es lo más redondo de SEPULTURA desde Roots. Y si no te gusta ese disco, entonces desde la primera demo, para que seamos todos felices.

Para amante de SEPULTURA: yo. Y, ¿qué? ¿Se les perdona? Nunca los odié. Simplemente me sonaron mediocres. Punto. Y oír esa Trauma of War consagra un delirio hermoso que incentiva, de verdad y sin prejuicios, a darle candela negra a este disco. Donde las líricas continúan el rumbo de A-LEX y la música hace recordar a su tercer y cuarto disco. Más un producción enorme, SEPULTURA no necesita rogar piedad.

Aquí arrasaron con todo...

Y no es que sea yo “una de las putas de Max”, como suelen decir algunos fans de la etapa GREENPULTURA, sólo que conocí a la banda con Max y los mejores discos de la misma lo tienen a él en las cuerdas y en la voz. Son cosas que no se pueden borrar. Y con su ida de SEPULTURA, sea por los motivos que fuesen (igual no es importante), se perdió mucho.

Por no decir todo...

Pero aquí, y sólo aquí, Green atruena tanto. Se comporta descarado, sucio y muy ‘Dark’, para las bellas chicas brasileñas. Rescata esos valores perdidos y sus entradas y salidas en los temas son para enmarcarlos. Decir que sólo complementa es una vulgar y sucia mentirijilla. The Vatican e Impeding Doom son muestras serias de las capacidades vocales de este señor. Acompañado, evidentemente, de una musicalidad que jamás debería haberse perdido en el tiempo.

Y no sólo Green es quien hace de The Mediator algo muy resaltable, porque, exceptuando la invisibilidad de Paulo Jr., Kisser y Casagrande constatan en el producto y comprueban su calidad. El primero con algunos de los riffs más arrancapestañas en años Luz y con solos que verdaderamente invocan las majestuosidades de un Desperate Cry. Y el segundo con unas manos que Gaia se las bendiga. Dándole una profundidad catatómbica al producto. Sin ser Igor, llena de su espacio más que bien. Sólo los tracks lo dirán mejor que yo.

Son una prueba irrefutable de hasta dónde llegaron.

The Mediator a veces es hasta una sorpresa. Veamos: buenos riffs, líneas vocales tremendas, batería explosiva envuelta en una atmósfera fría, cortante y siniestra… bueno, realmente son adjetivos y sustantivos que no son precisamente comunes en esta época de la banda. Tan bien mezclados y maximizados... no. Y el tramo que va desde Manipulation of Tragedy hasta Grief es, de cara al sol negro que evoca el disco, lo más creativo de SEPULTURA en AÑOS. Y creativo porque por todo el disco hay sintetizadores, voces extrañas, percusión extra bastante bien agregada y mucho, mucho THRASH.

Con diferencia.

Y tufillo Groove/Death que envuelve a la álbum, no dejando de sonar enteramente a THRASH.

De acuerdo; tiene la cualidad de ser demoledor y carrasposo muy rápido, pero también se “alarga” y a algún tema le sobra minutaje. Sí, pueden ser argumentos lógicos a los que no les falta visión de sobra. Pero si tenemos a un TEMAZO (quizás el mejor de toda esta era extraña que empezó en Against, o con Chaos A.D para algunos ) como lo es The Age of the Atheist que muestra una calidad compositiva tremenda, desperdiciar el resto del disco, al menos para mí, no es comprensible. Y eso sin incluir la maravillosa participación de Dave Lombardo (el batero por excelencia de este servidor) en Obssesion y un cover también resaltable de Chico Science & Nação Zumbi, donde Andreas se pone al micro y no lo hace para nada mal.

Nada más que agregar, hordas del Metal. Un disco que se tiene que oír obligatoriamente. ¿Por qué? Lo MEJOR y más COMPLETO de SEPULTURA desde que el internet vio la luz en los barrios gentrificados. Una portada brutal, el potencial concentrado y ardiente de nuevo en estos tres pobres hombres y a un baterista que le dio la energía y la necesaria fortaleza musical a la banda.

Un gran momento para todos.

Acerca de todo el proceso del álbum, Kisser comentó lo siguiente:

"¡En la película Metrópolis un millonario loco quiere convertir en robot a una persona real! La humanidad se opone, y creo que algo parecido vivimos todos en el 'hoy'. Pero estamos más robotizados que nunca, viviendo a través de la Web, con Google de primero. Hay 'chips' bajo nuestra piel, y eso globaliza la esclavitud que sufrimos hoy en día. Los puntos que unen al corazón mantienen vivo al hombre, como un hombre, no como un robot. Los latidos de nuestros corazones con la libertad de elegir, y hemos pensados que hemos creado un mundo real, no una Mátrix. Es una película de los años 20, pero creo que es profética. Nos ayudó a condensar un montón de ideas juntos para expresar cosas que vemos día a día. Vivo en en São Paulo (Brasil), una de esas metrópolis con más de 20 millones de personas viviendo y trabajando en ella. Sé cómo se vive el caos diario, y nuestra música refleja un montón de ese sentimiento".

Si no te gusta SEPULTURA con Green, oye este disco. Si te gusta SEPULTURA con Green, oye este disco. El punto de encuentro entre ‘haters’ y ‘lovers’. Faltaría más, y cojones muy sensibles, para criticar un trabajo de este nivelón.

The Mediator es el Beneath the Remains de la era SEPULKISSER, y aunque Machine Messiah no es el Arise (pese a intuir una portada meramente parecida), agradezco ENORMEMENTE que exista The Mediator.

Lástima que esta hermosa orgía tan dulce y placentera, con olor al Vintage más visionariamente mórbido y bestialmente esquizofrénico, pero con el ambiente de una modernidad decadente, sólo haya durado un disco.

¡PERO QUÉ DISCO!

¡¡Bien, SEPULTURA, bien!!

Valoración: 8.5

Derrick Green - Voz.
Andreas Kisser - Guitarra y Voz en "Da Lama ao Caos".
Paulo Jr. - Bajo.
Eloy Casagrande - Batería.

*Invitados*

Dave Lombardo - Batería en "Obsession".
Fredo Ortiz - Percusión.
Renato Zanuto - Teclados.
Jaque Humara - Efectos de Voz.

Sello
Nuclear Blast