Syd Barrett - Barrett

Enviado por Garfunkel el Vie, 14/03/2014 - 01:13
3261

1. Baby Lemonade
2. Love You
3. Dominoes
4. It Is Obvious
5. Rats
6. Maisie
7. Gigolo Aunt
8. Waving My Arms in the Air
9. I Never Lied to You
10. Wined and Dined
11. Wolfpack
12. Effervescing Elephant

Segundo disco en solitario de Syd Barrett tras su salida de Pink Floyd y, a la postre, su última grabación oficial de estudio. Como su predecesor, el disco continúa con las canciones acústicas de inocente locura que exploran la psique del creativo Barrett. Y aunque, como su predecesor, adolece de imperfecciones y de una naturaleza caótica, sí es cierto que es mucho más fluido y accesible.

Sin ser un éxito, The Madcap Laughs vendió las suficientes unidades como para que EMI considerarse la posibilidad de financiar un segundo álbum. Poco tiempo después, en Febrero de 1970, comenzaron las sesiones de grabación del segundo disco de Syd Barrett, de homónimo nombre. Igualmente, las sesiones se vieron afectadas por los heterodoxos métodos de Barrett a la hora de componer. Sabemos, por testimonios del propio Gilmour, que Syd Barrett jamás tocaba la misma canción dos veces seguidas. "A veces Syd no podía tocar nada que tuviese sentido; otras ocasiones, lo que tocaba era pura magia".

En esta ocasión, Richard Wright acompañó a Gilmour y a Barrett en los arreglos del álbum. Por ello mismo, no es nada extraño que el disco tenga ese característico colchón sonoro de su banda madre. La magia que salía de los dedos de Rick Wright, aquella que dibujó los magníficos paisajes campestres de Sheep o Alan's Psychedelic Breakfast, también brilla aquí, aunque en forma más comedida. La mayor parte del disco se construyó a base de arreglos que, con esfuerzo, Wright y Gilmour construyeron para que Syd tocara por encima de ellos. Sólo Gigolo Aunt consiguió ser grabada en una única sesión de trabajo conjunto de estudio. Este detalle ya debería bastar para explicar las arduas dificultades que atravesaron los floyds para sacar adelante el disco.

Barrett, musicalmente hablando, suena mucho más centrado que su predecesor, si bien pierde ésa magia caótica y creativa tan encantadora propia de Syd. Lamentablemente, la salud mental de Syd Barrett había empeorado aún más, por lo que el peso compositivo del propio Barrett se vióconsiderablemente disminuido en favor de las aportaciones y arreglos de Gilmour y Wright, así como del batería de Humble Pie, Jerry Shirley, en aras de terminar el álbum en unas condiciones viables. Y ello, desgraciadamente, afecta negativamente al conjunto del disco. Muchos momentos del disco pecan excesivamente de sonar demasiado a los Floyd de Atom Heart Mother, camuflando y enmascarando la locura de Barrett, mientras que en otras canciones como Wolfpack son una mamarrachada caótica de confusos sonidos que evidencian el deplorable estado de Syd.

Y éste es precisamente uno de los mayores problemas del disco. Al contrario que The Madcap Laughs, Barrett es un trabajo desequilibrado, que apenas guarda ápice de la magia original.
Sin embargo, cuando las canciones son buenas, son excelentes. La tríada inicial de Baby Lemonade, Love You y Dominoes es de lo mejor de todo el disco, donde Syd Barrett vuelve a brillar a través de melódicas y pegadizas líneas vocales y soberbios ejercicios de blues, que tan bien funcionaron en Octopus o Flaming. Por su parte, Gigolo Aunt, con sus cinco minutos de duración, es una de las canciones estrella de toda la carrera de Syd Barrett. Toda una grandiosa y pequeña épica que reúne las mejores facultades creativas de Syd Barrett, taimando sus excesos, y convirtiéndola en una canción que perfectamente podría haber entrado en un disco de Pink Floyd.

Sin embargo, como ya he dicho antes, muchos momentos del disco no aguantan comparación con su predecesor. Si la segunda mitad The Madcap Laughs, aunque excéntrica y entretenida, podía hacerse algo tediosa, aquí directamente pierde todo interés. Canciones como Rats son banales y anodinas, que precisan de más trabajo de estudio, mientras que otras como la ya mencionada Wolfpack son un absoluto caos.

Aún así, Barrett es un trabajo disfrutable, cuyos momentos álgidos son absolutas obras maestras del genio de Syd Barrett. No supera en absoluto a lo ofrecido en The Madcap Laughs, siendo el principal problema el excesivo peso de los Floyd detrás de la mesa de mezclas. Ni siquiera el propio Syd estuvo satisfecho con el disco, considerándolo como un añadido inútil respecto a lo ya establecido The Madcap Laughs. Y así debió ser. Tras el lanzamiento del disco, Syd Barrett colgó su guitarra y se retiró a su vecindario de Cambridge. Donde felizmente pasó el resto de su vida pintando y practicando el "hobby" de la jardinería, renegando completamente de su pasado como músico.

Tanto The Madcap Laughs como Barrett son dos testimonios perfectos de la genialidad creativa de Syd Barrett en toda su magnitud. Es en ellos donde encontramos la creatividad inadulterada de Barrett, fuera de convencionalismos, y lejos de las exigencias de sus compañeros de Pink Floyd. ¿Quién sabe hasta dónde habría llegado Syd de no ser por su inestabilidad?

Syd Barret: Guitarra y voz
Jerry Shirley: Batería y percusiones
David Gilmour: Bajo ('Baby Lemonade'), órgano ('It Is Obvious','Gigolo Aunt','Wined and Dined'), batería ('Dominoes'), producción
Richard Wright: Piano, órgano Hammond, armonio
Vic Saywell: Tuba
Willie Wilson: Percusión
John Wilson: Batería

Sello
Harvest / Capitol Records