Tankard - Chemical invasion

Enviado por fulanometal el Jue, 16/08/2007 - 09:00
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1. Intro
2. Total Addiction
3. Tantrum
4. Don't Panic
5. For A Thousand Beers
6. Chemical Invasion
7. Farewell To A Slut
8. Traitor
9. Alcohol
10. Outro

La aparición de Tankard en la escena thrash germánica supuso una alternativa fresca y menos atormentada a lo ofrecido hasta entonces por los dominadores Kreator, Sodom y Destruction. A priori costaba un poco hacerle sitio a un puñado de chavales de apariencia un tanto freaky, con esos bigotitos, gafotas y melenillas incipientes más propias de pipiolos de instituto que de profesionales del Metal. Sin embargo, ya en su debut Zombie Attack habían demostrado que el manual del buen thráshico no exige ceños fruncidos de orto a ocaso, cinturones de balas, greñas por la cintura ni guitarras por los tobillos, sino más bien rapidez, precisión, dinámica variante y complejidad moderada en las composiciones. Con ese propósito la base rítmica formada por Thorwarth y Werner percute conjuntada como un hombre orquesta, algo bastante meritorio a la velocidad que se emplean; Kazmann/Bulgaropulos arrojan riffs afilados con la precisión de un lanzador de cuchillos, y Geremia se muestra como un ejemplo de voz que sin ser especialmente distinguida cincela cuidadosamente el pétreo bloque construido por sus compañeros. Chemical Invasion perfecciona una fórmula donde la exaltación de la cerveza y los guiños rockeros no hacen sino adornar la esencia de buen thrash que se respira por doquier. No hay más que dejarse atropellar por el imparable asalto inicial, Total Addiction; la madurez melódica de For a thousand beers, una instrumental larga al estilo The Call of Ktulu que es toda una oda solemne a la cerveza; y la propia Chemical Invasion, en la que describen su preocupación por la aparición en el mercado de cervezas extranjeras cuya calidad deja bastante que desear (es lo que tiene convertirse en gourmet de algo, luego no te conformas con cualquier cosa). Casi al final queda la rotunda Traitor, siete minutitos en los que se la juran a los practicantes de lo que ellos llaman Milk Metal (cualquiera puede deducir a quiénes va dirigido). Alcohol cierra el disco en una onda más rockera (de hecho se trata de una versión) que aprecié más en su día de lo que lo hago ahora.

En definitiva, un puñado de temas de cinco gamberros borrachuzos que a pesar de las apariencias sabían muy bien lo que se traían entre manos. Otro de esos discos que cada vez que me cruzo tengo que saludar y decirle: Joder, tío, no te veo ni una arruga, debes estar hecho de buena pasta. Me pareces cojonudo.