Testament - Live at the Fillmore

Enviado por Hawkmoon el Lun, 22/11/2010 - 23:14
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1. The Preacher
2. Alone in the Dark
3. Burnt Offerings
4. A Dirge
5. Eerie Inhabitants
6. The New Order
7. Low
8. Urotsukidoji
9. Into the Pit
10. Souls of Black
11. Practice What You Preach
12. Apocalyptic City
13. Hail Mary
14. Dog Faced Gods

15. Return to Serenity (acústico)
16. The Legacy (acústico)
17. Trail of Tears (acústico)

La escena metalera de 1994 fue una escena, sin duda, que iba a dejar "huella" en nuestro feudo. Discos como "Chaos A.D" de Sepultura, "Burn my Eyes" de Machine Head, "Divine Intervention" de Slayer, "Far Beyond Driven" de Pantera o "Youthanasia" de Megadeth se encargaron, ellos solitos, de redefinir el género más extremo, de darle otra gama adicional al sonido metalero y de elevar, aún más si cabe, las dosis de innovación, agresión y perfección técnica y sonora. Entre todas esas formaciones, estaba una que, lamentablemente "ignorada" por una enorme parcela de la comunidad metalera, editaba desde 1987 incontestables y fieros discos de puro y duro Thrash Metal, pero sin hacer ningún tipo de ascos a filtraciones de aura más clásica. La banda en cuestión era Testament, y el disco que "regalaron" a la masa Heavy ese año fue de órdago. Me refiero al demoledor "Low", sin duda alguna, uno de los mejores discos que han parido las huestes de Eric Peterson y Chuck Billy. Nunca entenderé que el disco no entre en un hipotético Top Five de los mejores trabajos de ese año, pues, objetivamente, lo es.

Testament salían de su etapa más mediocre y light (con el insípido "Souls of Black" o el parsimónico, aunque de gran talante "The Ritual") y no querían repetir una jugada que no les diese lo esperado. Si la comunidad metalera quiere caña la tendrá. Eso debieron pensar los americanos y eso nos dieron a todos sus fans, un disco con una garra, una fuerza y unas ganas de avanzar por el camino extremo que hacían alucinar a aquellos que ya "habían matado" a la banda antes del funeral. "Low" no sólo fue un disco que llevaba a Testament más allá de las fronteras de lo extremo, no, "Low" fue el disco que enseñó al mundo entero la célebre frase que James Bond hizo famosa en una de sus múltiples aventuras "Nunca digas nunca jamás". Ya nunca nadie podrá dudar de que Testament son una banda que no tiene problemas en morir y resucitar con una premisa aún más alentadora, cafre, original y 100 % metalera que la anterior. El combo de Chuck Billy se "puso a la altura" de los grandes maestros de la era y entregó uno de los discos más magníficos de la década de los 90. Ahí es nada, y por si fuera poco, "Low" marcó el inicio de la era oscura de Testament, es decir, a partir de ahora, el Thrash, el Death e incluso mucho deje Groove iba a formar parte de ese afilado y crepuscular sonido que sólo éstos tios sabían sacarle a sus instrumentos.

Así, en plan resumen barato y faltando bastante a la verdad (aunque así los foráneos se harán una idea de lo que hablo), puede decirse que en la era pre-"Low" (la que comprende desde 1987 a 1994) , la banda tuvo a Metallica como influencia más que palpable en su férreo sonido, y ahora, a partir de 1994, bandas como Pantera o Sepultura se iban a "quedar a vivir" en el sonido Testament. Obvio es que el grado de intensidad, arrojo y densidad iba a subir muchos enteros. De ser Testament unos gladiadores Thrashers de increíble nivel, se habían convertido ahora en gigantescos Godzillas devorahombres. La piedad es para los débiles, y Testament, eran ahora, una banda "fuerte". De narices. Darwin dijo una vez que sólo el fuerte sobrevive, y Testament demostraron tal teoría.

"Low" no fue el superventas esperado (que si fueron, finalmente, discos como "Chaos A.D" o "Far Beyond Driven", que realmente, entregaban la misma premisa), y quizás esa desventaja hizo que el mensaje demoledor de Testament quedase en agua de borrajas y que no todo el mundo fuese testigo del momento del cambio. Pero la banda estaba dispuesta a todo, y trás un tour enorme que los llevó por todo el planeta (con bandas como Death, Fight o Annihilator como teloneros) llegó la hora de grabar un directo y estampar en él toda su actual fuerza arrolladora (después de ese "Live At Dynamo" que se publicó, con demasíada antelación, trás la salida de su primer disco, "The Legacy"). Ese directo es "Live at the Fillmore", y ya es, por decreto, uno de los mejores directos que nunca he escuchado de una banda de Metal. Vamos de cabeza al concierto, que no me lo quiero perder ni de coña. Corre venga, que no llegamos...

Antes de caer en el muro de sonido que va a ser éste disco, hablemos de ese genial "collage" que nos encontramos a modo de carátula, en el que vemos a la banda entera en portada, rodeada, eso sí, por imaginería de todos sus discos y referencias a lugares míticos en los que nuestros Thrashers han tocado. Desde luego, no es muy vistosa, y a veces desluce por lo liosa que parece, pero como fan del combo uno no puede sinó disfrutar encontrando esos pequeños detalles que hablan, y mucho, del pasado del grupo. Una recreación visual por el pasado (y presente) de lo más molona. Así como la contraportada de esa maravilla de disco que fue "Somewhere In Time" de Iron Maiden, nos "explicaba" secretos de Steve Harris y los suyos, ésta ilustración juega en el mismo patio.

Las luces se apagan, el público clama por ver a sus dioses y en cuestión de segundos, la voz de Chuck Billy nos anuncia que ya no hay vuelta atrás y que nuestra cabeza va a salir disparada ya mismo. "The Preacher" abre el fuego y no podemos hacer más que sorprendernos por lo fiel al original que suena el tema, eso si, ahora dotado de mayor velocidad y densidad. La voz de Billy es más dura que nunca y las guitarras de Eric Peterson y James Murphy (el célebre e ilustre "mercenario" de bandas como Obituary o Death, que se encarga él solito de hacernos olvidar al huido Skolnick) atruenan con garra y solidez todo el club de San Francisco en el que tocan.

"Alone in the Dark", el célebre trallazo de su primer opus atruena desde el momento en que es descargada y la sensación de fuerza y embestida no tarda en aparecer. Es definitívo, Testament suenan mil veces más conjuntados y extremos que dos años atrás, y mucha culpa la tiene la nueva formación, que con Jon Dette (que actúa en el concierto como suplente-mercenario, aunque de nivelón, y que con el tiempo acabaría una temporada en los mismísimos Slayer) y el citado Murphy, la calidad no decrece ni un ápice, más bien todo lo contrario. Técnica aplastante y riffeo demoledor. Clásico eterno del disco de 1987, y todo un bombazo disparado por amplis en un escenario. Uno de los reyes del directo.

"Burnt Offerings", "The Dirge" y "Eerie Inhabitants" ( ésta última con un plus de fuerza sobre el original que la convierte en un tema doblemente asesino) siguen con el gran show y notamos como tanto la energía de la banda, como la de su fiel público, no hace más que retroalimentarse y propagarse como una llamarada en una habitación plagada de gases. La energía es totalmente eléctrica y se palpa en el mismo trabajo. El público está tan entregado a los temas como la banda. Todos parecen un solo ente, aunque separado por una tarima elevada un metro. Testament no serán la banda con más fans del planeta, pero sólo hay que escuchar éste "Live At The Fillmore" para darse que, quizás, sí sean la banda con los seguidores más leales.

El tema-título de su segundo trabajo, "The New Order" es el siguiente en clasificarse para el directo y, al igual que están haciendo con los temas anteriores, la agresión y lo extremo recubren el tema para hacerlo más doloroso y cañero. Impoluta representación en vivo de uno de los mejores y más épicos temas que Testament han creado jamás.

Llega el momento de darle cera al nuevo trabajo y "Low", con ese martilleo riffero que abre el tema, ya pone de rodillas a la sala entera. Si el tema quema en el disco de 1994, en éste momento la cosa es anonadante, pues Billy y los suyos se ponen malvados como nunca y tiran la casa por la ventana con una tormenta de baterías bestiales, líneas de guitarra y bajo concisas y un feeling Groovie despampanante y tenaz. Sólo por oir ésto en directo, ya vale la pena pagar por el disco en original. No te arrepentirás. Palabra metalera.

Greg Christian es uno de los mejores bajistas en el feudo metálico y desde luego no va a evitar que nos demos cuenta cuando se pone manos a la obra con ese instrumental mágico y psicodélico que es "Urotsukidoji". Temple técnica y arrolladora sensación. Desde luego, me río yo de muchos temas instrumentales cuando los comparo con ésta majestuosa pieza. Trás el parón para Billy y su garganta de acero, nos aguardan ya, listas y preparadas para cazarnos y quitarnos la piel a tiras, himnos eternos de la banda como "Into the Pit" (soberbia, mejor que nunca, y con un deje Death que la impulsa aún más alto), "Souls of Black" ( que desata el furor, no en vano, quizás sea su tema más conocido), "Practice What You Preach" ( otra que gana enteros al pasar al mundo del sudor y los codazos) y "Apocalyptic City". Cuatro clásicos de golpe y tocados de manera inmejorable. Un diez para el ojo de Eric Petersen, que no sólo es uno de los mejores rifferos del planeta, sinó que tiene un ojo perfecto de cara a cazar músicos para "la causa Testament".

"Hail Mary" y "Dogs Faced Gods" se encargan de finiquitar la era "Low" y ante un entusiasmado público, James Murphy, enseña las razones por la que es considerado un maestro. Ni que decir tiene que los temas, aquí, también vuelven a superar el sonido de los originales. No hay sitio para arreglos ni para regrabaciones de 15 pistas", ésto es Thrash 90's, y con un sólo bajo, dos guitarras, una batería y una voz atronadora ya está todo hecho. Y dicho.

El show se cierra y todos los que hemos oido el disco tenemos la sensación, más que palpable, de que hemos asistido realmente al show. Estamos amoratados, cansados, sudados y medio sordos. Esto si que es vivir un disco. Joder, desde luego que lo es.

A modo de postre, la banda, nos obsequia con tres versiones acústicas ( éstas, ya grabadas en un estudio y sin el aporte del directo) de "The Legacy", "Return to Serenity" y "Trail of Tears". Esmeradas y la mar de preciosistas y trabajadas. Una nueva visión musical después de tanta masacre. Un punto y final tranquilo y sosegado. Eso sí, de cara a un recopilatorio o un single, pegarían más esos temas, pues nada aportan a la sensación directo y sinceramente, yo soy de los que quitan el disco una vez acaba el show.

Directo ejemplar y demoledor de la banda en uno de sus periodos más intensos, vanguardistas y monumentales.

5 Cuernazos ( medios, por olvidar "Over The Wall") por haber parido éste "peacho directo" que no tiene nada que envidiar a joyas como "Live Shit" de Metallica, "Decade of Agression" de Slayer o el "Official Live" de Pantera.

Thrash puro y duro con sonido de acero y cojones de Metal. Infaltable.

Chuck Billy : Voz
Eric Peterson : Guitarra
James Murphy : Guitarra
Greg Christian : Bajo
Jon Dette : Batería

Sello
Atlantic