Timeghoul - 1992-1994 Discography

Enviado por MetalPriest el Sáb, 14/11/2020 - 19:47
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A lo largo de toda exploración del Death Metal, te van llegando rumores de muchas bandas de ciertas partes del mundo. A veces susurran cosas terribles de la Tierra de los Mil Lagos, en otras sobre las blasfemias cometidas en Suecia… pero ¡ah! No podemos dejar de poner siempre uno de nuestros oídos en lo que se coció en los Estados Unidos. Cuna del género en muchas de sus formas más efectivas, te pongas en la escena que te pongas. Pero sucede una cosa: y es que a veces, en localidades pequeñas bien tierra a dentro, como es el caso del pueblo de Foristell, en Missouri (cuya población a día de hoy no llega a las mil personas), puede aparecer otro germen no menos desdeñable que otros tantos mejor ubicados en el mapa ¡Hablo de Timeghoul, caballeros! Una de tantas bandas condenadas a no llegar a despegar con un debut y que merecieron más. Pero a decir verdad, hasta hace bien pocos años no serían rescatados decentemente de las catacumbas del underground de los noventa. Por suerte, en nuestra era existe el Internet y todo termina llegando con relativa facilidad, cuando antes, ni remotamente fue así.

Por tanto, hoy vengo a hablaros de unos chavales precisamente de Foristell. Concretamente sobre un tal Jeff Hayden y su por aquel entonces colega de instituto Mike. En 1987, estos adolescentes terminarían por conseguirse unas guitarras y, inspirados por sus iconos musicales de aquel entonces, comenzarían a tocar. Hablo concreta y precisamente de comenzar desde cero, con las nociones más básicas para así componer juntos. Como en realidad tiene que ser. Como en realidad salen las ideas más espontáneas y los sonidos más originales. Por aquel entonces se hacían llamar Doom’s Lyre y la cosa no parecía ir a ninguna parte, después de todo, se trataba de un par de chavales en un pueblucho aislado haciendo ruido. Pero los años van pasando y aparece gente como Chad McNeely o Tony Holman, y las cosas se van poniendo más serias. Para ese momento, ya fueron apareciendo en las vidas de Jeff y Mike bandas como Death, Gorguts, Atrocity, Immolation o Nocturnus, dejando en ellos una huella imborrable. Y llegado el momento, nuestros ya varones de pleno derecho Jeff y Mike, estaban más maduros y seguros musicalmente. Incluso de sus tiempos de Doom’s Lyre llegaron a sacar material que valiese la pena reciclar, y es que en ese momento, en 1991, es cuando Doom’s Lyre pasa a ser al fin Timeghoul. Ese fue el momento en el cual Jeff tendría las cosas más que claras y calculadas. Y estaba resuelto a dejar su huella en aquella emergente oleada de Death Metal que estaba azotando todo Occidente y Sudamérica.

Timeghoul sacarían dos demos a lo largo de su corta existencia. La primera sería Tumultuous Travelings (de 1992), que ya pondría mucha sustancia sobre la mesa. Y no, no se trata de mierda. Lo que estamos tratando aquí no es catalogable como excremento bajo ningún término, literal o metafórico sin caer en el mal gusto. Lo de Timeghoul es una jodida transmisión futurista procedente de una dimensión paralela. Es tecnología y ciencia ficción. Las guitarras no esparcen heces al abochornado y respetable gentío, sino que te golpean con una rigidez y tenacidad brutales. No en vano las influencias antes mentadas son las que son, resultando la experiencia en una concatenación de elementos, sucesos y virtudes de carácter sinérgico: La voz de Jeff, los pequeños detalles de teclado puntuales, los pasajes de voz hablada, la riqueza de bajo y batería… los armónicos, los breaks… no estamos ante unos alocados Atheist (aunque sin duda formaron parte de las estanterías de los Timeghoul), pero sí de una propuesta muy pareja a la de Nocturnus y su The Key. No puedo evitar la comparación. Sin duda son clave para entender la esencia de estos tipos de Missouri, pero el concepto de Timeghoul va más allá y con sus propias aspiraciones y virtudes instrumentales.

Es en este momento, en el cual Jeff Hayden (nombre ya de puto compositor) comenzaría a ponerse más y más exigente, provocando la desbandada de su amigo desde el instituto Mike Stevens y de Chad McNeely, el bajista. De pronto Jeff se veía solo con Tony Holdman y tuvo que tomar una decisión: si persistir en su ambicioso proyecto o rendirse. Por suerte sucedió lo primero y ese proyecto llegaría a la realidad bajo el nombre de Panaramic Twilight, en 1994, dando carpetazo a la vida de Timeghoul. ¿Pero qué hace de Panaramic Twilight algo tan importante? Pues la adaptación de tres guitarras (sí, tres), con la ayuda de T.J. Oldani y Gordon Blodgett. Juntos los cuatro miembros sacarían la segunda maqueta que los inmortalizaría en la escena. Su nivel de elaboración en sus dos únicas canciones, que son Boiling in the Hourglass y Occurence on Mimas, es inconmensurable. Canciones de entre los ocho y diez minutos y pico cargadas de talento, poderío riffero, ambientes espaciales vertiginosos y más. Mucho más. Y no voy a andarme con zarandajas: Todos y cada uno de los minutos de esta Panaramic Twilight son excepcionales. Pero digo más y así dejo de una vez por todas el asunto fuera de margen de toda duda:

La totalidad de la obra de Timeghoul es una absoluta pasada. Única en su especie, incluso dentro del Death Metal y, gracias a la era del internet y los fanzines, una influencia innegable y fuente de inspiración en la escena actual. Y tanto es así que incluso Jeff, viendo la fama de Timeghoul resucitar (o más bien nacer), intentó volver a dar vida a la bestia en 2005 con nulo éxito.

Por suerte, Dark Descent Records tuvo a bien el hacer un favor a la humanidad (sobre todo a los deathers, todo hay que decirlo) y sacó al mercado lo que hacía falta: Un recopilatorio de ambas demos, que se titularía “92-94 Discography”. En ella se concentran las seis únicas canciones terminadas (que se sepa) por Jeff y sus Timeghoul. Que serán seis, si… pero suman un total de cuarenta y cuatro minutos de música como en ningún otro sitio llegaste a escuchar. Estamos hablando de uno de los recopilatorios definitivos, chavales. Ni más ni menos. Porque es que además pasa por un álbum de estudio salvando el asunto del título. Sea como sea, te lo pones y el viaje no cambia desde el comienzo, cruzando el umbral de Infinity Coda o Boiling in the Hourglass ni su colosal desenlace. Para nada… ni siquiera con esos pasajes espaciales y transmisiones cosmonautas, no… eso te mete todavía más en situación. Precisamente para la mayor y más maravillosa descarga de brutalidad, elaboración y magia. De la mejor que tuvieron a bien darnos los noventa en aquellos lares. No en vano, el documento está masterizado por el famoso Dan Lowndes, quien homogeniza las asperezas que pudiera haber entre las maquetas del ’92 y el ’94 y termina redondeando la jugada potenciando sus virtudes.

Este documento no ofrece lugar a la duda. Desde el momento en que lo pones a sonar y hace aparición Rain Wound (comienzo muy heredero de Piece Of Time) con su posterior acelerón, ya nada importa. Has salido despegado y vas a sufrir. El martillo sacude el yunque y no deja lugar a dudas: Definitivamente no debiste ponerte hoy tus calzoncillos favoritos. Ah… a ver cómo se lo explicas ahora a la contraria. Pero es que la atroz sacudida no se detiene en todo Rain Wound, cuyo título significa más de lo que pudieras suponer. Por otra parte, The Siege no parece tener intención de pisar el freno, hasta que terminan de volarte la cabeza cuando llegan los cantos limpios y apagados (detalle recurrente en la banda). Uno no puede evitar acordarse de unos noruegos llamados Ved Buens Ende y preguntarse si a esas latitudes y fechas tenían constancia y testimonio de las glorias de Timeghoul... la duda me corroe.

Gutspawn fue la primera canción finalizada que tenían Timeghoul en su repertorio desde su cambio de nombre, y lo cierto es que no se le puede negar un core más caótico y asalvajado. Luego entrará la no menos majestuosa e inmensa Infinity Coda y, como venía diciendo, luego entrará la demo Panaramic Twilight. Que… si ya estoy cayendo en un error habiendo entrado al detalle tanto en la música, no pienso alargarlo. Sería chafar la experiencia. Simplemente hay que escucharlo.

Por esta razón es importante el hacerse con el recopilatorio “92-94 Discography” de Timeghoul. Básicamente porque tendrás a tu alcance la totalidad de las creaciones perpetradas por una de las agrupaciones más alienígenas salidas de la escena.

Mi conclusión final: Que sencillamente Timeghoul solo hay uno, que apestan a cerrado y son de lo más refinado y auténtico que te puedas encontrar en el underground del Death Metal de vieja escuela. Por esto y mucho más, le pongo cinco cuernos tremendos a este “92-94 Discography” de los legendarios Timeghoul. Leyendas y maestros en lo suyo.

Un 9,75.

No puedo irme sin recordar al personal que este recopilatorio salió en 2012 (veinte años más tarde) bajo el auspicio de Dark Descent Records, sello que se ha ganado su fama y respeto en la escena con un excelente trabajo y al que vale la pena echar un ojo. Por otro lado, y para aportar un dato extra de este recopilatorio, que es el “92-94 Discography”, en re-ediciones actuales (como la del 2019), viene con un CD extra que trae esbozos de canciones inacabadas bastante interesantes y valiosas para el curioso y más fan. Hablo de más de una hora de material extra.

Jeff Hayden: voz, guitarras, teclados, bajo, composición y letras (tracks 5-6).
Tony Holman: batería.
T.J. Oldani: guitarras (tracks 5-6).
Gordon Blodgett: guitarras (tracks 5-6).
Chad McNeely: bajo (tracks 1-4).
Mike Stevens: guitarras (tracks 1-4).

Sello
Dark Descent Records