Witchfinder General - Friends of Hell

Enviado por Spaggiari el Jue, 23/10/2014 - 02:33
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1. Love on Smack - 04:15
2. Last Chance - 03:53
3. Music - 03:08
4. Friends of Hell - 06:05
5. Requiem for Youth - 04:35
6. Shadowed Images - 04:20
7. I Lost You - 02:56
8. Quietus Reprise - 06:27
9. Reprise - 00:38

En la rebúsqueda se nos pasó por alto advertir una escena, que en realidad no presentaba mayor portento de rudeza y velocidad, pero a la vez se fermentaba, con el pasar del augusto tiempo, para servirse como un eslabón del Doom/heavy perdido entre la “casta” década los 80’s. A memoria me viene su antepasado, ese australopithecus robustus, que rondó los 70’s y vio de vis a vis a los 80’s, efectivamente me refiero a Cirith Ungol, que movió brasas con ese incandescente ‘Frost and Fire’ donde dejaba su cuota de heavy doomesco y primitivo, sería una influencia directa para los ingentes Witchfinder General. Banda que tuvo cuna en la NWOBH; se salía del molde de la entonces lineal escena, para sofocarse en riffs más densos, poner el freno a la rapidez que caracterizó a dichas bandas, y, claro, impregnar su huella única, esa que lo hizo ser quien son o quien fueron.

Nombre que fue basado de la novela de Ronald Bassett, donde exponía a la Inglaterra de la cruenta guerra civil; se cocía en ese impenitente ambiente castrado, del cual un miedo sobre las brujas daba aliciente y rienda suelta a la imaginación y las acusaciones, espanto ante lo místico, extraño o siquiera, un poco fuera de lo normal de lo que se tenía acostumbrado a los colonos. Ya conocerán el inmemorial tema sobre la inquisición, la caza de brujas, la muerte indiscriminada de toda mujer que fuera acusada por tales “atributos” mucho de ello pinta la novela que lleva el mismo nombre de la banda. Posteriormente se hizo una película rodada bajo la manga de Vicent Price (No puedo hablar mayor cosa, ya que aún no le pongo antenas).

También echar ojazos a los Arts que se imprimen de las portadas, con el vodevilesco sello particular del Medievo, la enrollada temática de cazadores de brujas y el amuleto legitimo de banda heavy ochentera; esa iglesia de fondo, con las acusadas siento escarnecidas en hinojos bajo el yugo de los cazadores de brujas con sus respectivos pajes, todo ello dando el símbolo inmaculado de la banda. Ahora. El disimulado satanismo, o la obsesiva tendencia a colocar un álbum con el título de ‘Friends Of Hell’ es sorprendente, sin reparo, para la época que se avecinaba, tratándose también de la misma índole el primer Lp de éstos ingleses, con el título de ‘Death Penalty’, donde el aura seguía un desafinamiento ofrendado sólo por los debuts –no todos, lo admito- y por ello embadurnado de retado aire.

Teniendo conocimiento de causa, en su segundo álbum depurarían mordazmente el aspecto de la estereofonía, para limpiar, o mejor dicho rellenar esos baches que no cubrían todos las características de la débil inexperiencia del anterior álbum.

Pero si una cosa está clara, es que Witchfinder General no nacieron parar conmemorarse como dioses del Doom, ni lo mucho del heavy, aunque su esbozo haya dejado una patente inmejorable y rebelde, sus discos quedarían como referencia inaudita para toda banda que se enajenase al universo de los vórtices negros, y agujeros de gusano que Sabbath formaron en su haber, por ello la banda es la segunda escuela, los estudios secundario, de cómo se debe de hacer Doom Metal. Pero esta “escuela” lindaba mucho por el heavy, por lo cuál solo supo agregar melodía en ese nefando género. Grato sí que es.

¡Bien! Pero no por ello deja de ser un precedente innato para el mismo género oscuro, aunque eso sí, su escucha es indispensable. Friends of Hell tiene un valor unitario en la música o en el heavy, y es que combinar melodía –algo popera- con oscuridad tóxica, llega a ser una parodia para muchos o un intento de ridiculizarse a sí mismo, mas, muestra la clara tentación en proponer algo agigantadamente más vertiginoso. Más polémico, si se quiere. Un efecto legal que pueda evidenciar esto último, es cuando, en ese preciso momento, tenemos el bricolaje de mezclas de texturas, y consuetudinariamente mixtar el más pulido y roñoso Heavy oscuro: Empieza ‘Love On Smack’

Si el disco hubiera explotado esta esencia marginal, sensitiva y atroz, no sé que clase de obra sería ya esta; ya que es un estupor incalmable el que se lleva uno escuchando el serpenteante e incólume agitación de guitarras, voz firme y más “masculinizada” abre con esta canción. El machacar calcado de sabbath en guitarras, la alegría y bombástica misión en altitonos de un Judas, las interpretaciones explotadas de un Angel Witch. Todo se resume en ese heavy deudor de cada lado, per cápita per cápita pasa ese arcano conocimiento fiero e inquino.

Si bien, yo creo que estos muchachos no comprendían en realidad, como hoy lo hacemos por el exceso abarrotado de información, que género tocaban, y quizá, en realidad eso nunca les preocupó, esa pregunta nunca hizo mella en su cabeza, porque algo no está demás decirlo, y es que Black Sabbath y todas las bandas bíblicas, jamás han dicho: bueno, hoy seamos más doomers, mañana más speedícos, y, pasado mañana ambas. No, a lo mucho entendían en concepto de heavy, porque Sabbath, inconscientemente, así lo presentó, así se entendía el heavy metal: como una turbación entre el Doom y el Heavy. En cambio, poco me importa si tenían conocimiento en la obra, lo que me deleita es ver que, por querer ser más bestia, más cafres, más oscuros, todos llevaron una senda pródiga dentro del género, incorporando lo suyo.

‘Last Change’ y ‘Music’ rezan de esa versión más heavy metalosa, siempre con el cadáver de su alter ego que lo secunda en las partes menos oscuritas. Incluso hay teclados con melodía de fiesta de quince años, y un orfeón recitando bellacamente. Sólo el inicio de ‘Last Change’ tiene mucha raza Iron Man (Canción, indudablemente) por acá, luego un trabuco de Saxón por aquí, y más allá vestigios de un Samson acullá. La dosis se va repitiendo con el capitoste Stoner homónimo de ‘Friends of hell’ el trabajo en medios tiempos, en acordes volumétricos, puentes y demás, están mejor que ejecutados, todo yergue en las secciones rítmicas. Apoteósicamente llega el momento extático, donde el símbolo primigenio del doom se muestra: el bajo, y se enlaza por creación divina con esos cortes, cabalgatas rifferas, caparazón metalúrgica!!!

‘Requiem for youth’ y ‘Shadowed Images’ termina por catapultar los notorios homenajes en el rango vocal al madman, y las piruetas en nivel guitarreo siguen su curso de Solos vs Solos. Pero no son un timo, cuelan estrepitosamente con fardos de metal en sus instrumentos. ‘I lost You’ es la más ñoña, como que quisieron hacerse ver muy sentimentales y les salió el tiro por la culata, es el único arrocito en los verdaderos frijoles (Nótese que se intercambio el refrán) ‘Quietus Reprise’ cierra sucediendo a un interludio que no agrega ni quita nada; si bien, atruenan con esta canción, en nivel vocal, lirico, en musicalidad, muy parecido a su canción de apertura. Ese eslabón se calla aquí. Tendrían que pasar 23 años para saber de un nuevo trabajo de ‘General’ donde infortunadamente sigue un derrotero similar, pero el vocalista es más chillón que un gorrino siendo capado.

¿Entonces qué? Witchfinder General es un éxodo incompleto, que puede pasar desapercibido sí, pero jamás tiene que se olvidado. Y si es olvidado, no tiene que ser por la eternidad. 3 Cuernos muy altos, lo que conforman un disco directo, nebuloso, pero nunca nunca nunca pasado de moda.

Zeeb Parkes: Voz.
Rod Hawks: Bajo.
Phil Cope: Guitarra
Graham Ditchfield: Batería.

Sello
Heavy Metal Records