Intruder - A Higher Form of Killing

Enviado por Kaleidoscope el Dom, 23/07/2017 - 22:19
3955

1. Time of Trouble (00:53)
2. The Martyr (06:02)
3. Genetic Genocide (06:03)
4. Second Chance (06:06)
5. (I'm Not Your) Stepping Stone (The Monkees cover) (03:34)
6. Killing Winds (06:49)
7. The Sentence is Death (07:01)
8. Agents of the Dark (M.I.B.) (05:30)
9. Antipathy (00:28)
10. Mr. Death (04:08)

Disco completo

Sabes que cuando un álbum abre con una voz de noticiero anunciando 20 muertes por un acto terrorista lo que se viene es pura matanza. Hablan de un carro bomba, la maravillosa clásica portada y el título del disco lo dice todo: Estamos ante una bomba relojera de Thrash, una forma más avanzada de matar.

INTRUDER son cosa seria, maná para el Thrasher, si dices ser uno tienes que haber masacrado ya tus oídos con “A Higher Form Of Killing”. Mezcla de lo mejor de TOXIK y VIO-LENCE, ahí es nada…pero más que un simple batido licuado, INTRUDER fue una gran banda que encontró su sello luego de un discreto debut. Evidentemente, los de Tennesse no son los más creativos, pero ¿De qué estamos hablando? ¡De puto Thrash! ¿Verdad? Entonces hablemos de puto Thrash. Es sabido que nuestro amado Thrash no es el género más vanguardista o rompe esquemas, al revés, es rígido y sigue unos cánones de los cuales no puede salir mucho si quiere ser considerado Thrash. Cierto es que algunos se salen de esos patrones y lo hacen con éxito (WATCHTOWER, VOÏVOD, VEKTOR, MEKONG DELTA), pero muchos Thrashers a sabiendas de que no tienen esa habilidad descomunal de jugar al filo del borde se meten en su parcela y tan contentos. Está bien que algunos quiebren esos esquemas por la mitad, pero tampoco estaría contento si todos lo hicieran. El Thrash es marcado como un género simple, cuadrado, muy purista y no podría estar más de acuerdo ¡Para eso es esta música! Si quiero escuchar algo diferente pues me voy a otro sitio, pero no pretendan que en esta parcela se siembren fresas cuando el clima es más caliente que el desierto del Sahara.

INTRUDER no son la banda más arquetípica del Thrash, ni mucho menos, pero tampoco son alienígenas como ARTILLERY, VOÏVOD o WATCHTOWER, gente que modificó el Thrash de manera impensable y no meó fuera del tiesto. INTRUDER son un impresionante punto medio de técnica y potencia, no se pasan de rosca con escalas imposibles y riffs intrincados como el Laberinto del Fauno, pero tampoco te tocan los riffs mañaneros de siempre con puro palm mute y downstroke. He ahí la gran virtud de INTRUDER: Ser unos cracks con sus instrumentos, pero jamás olvidar su misión de matar. Se apoyan del Speed para meter técnica a saco, unos solos impresionantes que queman los mástiles, pero también se apoyan en los riffs omnipresentes del Thrash que se pegan en la cabeza como una garrapata.

Y mire usted, tocar a 200 kilómetros por hora y hacer música memorable no es nada fácil, se vea por donde se vea y si a eso le añades la dosis justa de técnica, pues tiene más mérito hacer música tan pegajosa, pero a la vez tan “brutalizer”. La culpa de que se te marque a fuego la música de INTRUDER la tiene la melodía, que a pesar de ser Thrash y todo lo que quieras, es un elemento muy presente a lo largo del disco. Melodía: sí; Pasteloso y caramelizado: no. Hay quien dice que la melodía quita toda la brutalidad que pueda tener un disco de Thrash y no puedo estar en más desacuerdo, porque un jodido “Bonded By Blood” es muy melódico y es de todo menos música dominguera que se ponen los abuelos para caminar por el parque.

La labor impresionante de la dupla Vinnett y Messick es impresionante. Escuchando “Killinh Winds” se siente una intensidad que desata ansiedad, como si estuvieses en un cohete de prueba en la NASA despegando. La velocidad es abrasiva, los cachetes se despliegan hacia atrás por la inercia del despegue repentino de la nave. Sí tuviera que describir con un adjetivo, además de supersónico, a la música de INTRUDER sería caliente. No veas el calor que me da escuchando los leads y solos de la espectacular “Killing Winds”. Las cuerdas sueltan chispas y fuegos artificiales, quemando todo el vecindario sin piedad.

Aquí no hay momentos para respirar, ni siquiera “Second Chance” que abre con lo que parecía ser una balada da descanso. Porque en el mismo momento que relejas el esfínter es cuando se ponen más bestias. Los solos, los benditos solos. El que sea medio fan de escuchar a un guitarrista luciéndose disfrutará como un niño en Navidad consentido. Una colección de oro y plata es lo que hay aquí. “The Sentence of Death” lo demuestra, sacando a relucir el oro: riffs cortantes como un ventilador industrial, picadoras de carne de caballo y los solos, uff, los jodidos solos quitan el hipo y ponen las pilas a cualquier despistado que intente medio pegar el ojo.

Hablar de una canción en especial me es muy difícil. Todas tienen un nivel envidiable y no bajan el pistón ni siquiera un segundo. Ni siquiera el cover de los MONKEES resulta amable ¿Más melódico? Sí, pero la actitud Punk y los coros armonizados son corrosivos, ácidos. Estamos ante un álbum sin fisuras. El cover pudo ser el resbalón de “A Higher Form of Killing”, pero no lo fue, gracias a la visión y habilidad de 5 músicos, expertos en lo suyo.

En vez de destacar canciones merece más la pena destacar la labor de los instrumentistas, sin olvidarnos del vocalista escupe ácido que derrite rostros con su saliva de sulfuro. Hablar de Jimmy Hamilton es hablar de un frontman excepcional del Thrash. Una mezcla peculiar de Sean Killian con pizcas de James Hetfield y Tom Araya. En la voz de Hamilton hay muchos vocalistas combinados, aspecto que hace único su alarido de guerra.

El motor del carro bomba, la base rítmica, es incombustible. John Pieroni aporrea los parches que da gusto, cada golpe que pega embelesa a la vez que te obliga a mover el cuello al ritmo de sus baquetas, cosa nada sana, pero igualmente se hace. Porque el Thrash no es música sana, no señores, si usted quiere otra cosa vaya a escuchar la musiquita ambiental que ponen en las clases de yoga de madres solteras. Todd Nelson es otro maestro en lo suyo, en el Thrash el bajo no suele ser lo más destacable, pero Nelson se luce y no solo una vez. Sin el peso de sus cuatro cuerdas de concreto el resultado jamás hubiese sido el mismo, eso júrenlo.

Las estrellas absolutas son el duo explosivo de Vinnett y Messick. Las palabras sobran para describir su trabajo en la segunda placa de los infravalorados INTRUDER. Simplemente me limitaré a decir que los escuchen, punto y pelota. No es humano lo de Vinnett y Misseck, deben ser seres provenientes del centro de la Tierra, allá la gravedad es otra y por ello deben ver el mundo diferente al resto de mortales.

“A Higher Form of Killing” es un disco que te deja perplejo, no inventa nada, pero cuando se hace Thrash de esta calidad no hace falta nada más. Un álbum que tranquilamente puede entrar en un top 50 o 30 del género, incluso no me parecería alocado ponerlo más alto. Un melómano sabe que un disco vale su peso en oro cuando tiene más de un momento que pone los pelos de punta. Segundos que te dejan la boca abierta con baba colgando.

En resumen, el disco es una bomba plantada en un asiento de una montaña rusa, creo que no hay mejor manera de describirlo. Dentro de lo convencional que pueda parecer, esconde un ingenio que pocos tenían a la hora de hacer Thrash. Un LP que juega a dos bandos y sale exitoso, un doble agente de élite ¿Por qué digo esto? Porque aparenta ser un buen borrego que no se sale del carril, cuando más de una vez se descarrió mientras el pastor se distraía con la campesina que le gusta. Como dije más arriba, el equilibrio perfecto de lo ortodoxo y no ortodoxo.

Cuando Metal Blade Records era un sello lleno de calidad sin tanta mierda de relleno.

8.6

Jimmy Hamilton: Voz
Arthur Vinnett: Guitarras
Greg Messick: Guitarras
Todd Nelson: Bajo
John Pieroni: Batería

Sello
Metal Blade Records