Wishbone Ash - Twin Barrels Burning

Enviado por Onán el Mié, 16/10/2013 - 00:06
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1. Engine Overheat
2. Can't Fight Love
3. Genevieve
4. Me and My Guitar
5. Hold On
6. Streets of Shame
7. No More Lonely Nights
8. Angels Have Mercy
9. Wind Up

Pasada la época clásica de Wishbone Ash, la más homogénea, a finales de los 70 el grupo cayó en un cierto caos. Entre la llegada de Laurie Wisefield, la posterior salida de Martin Turner y lo difícil de su sustitución por un miembro estable, hubo una temporada en que cada disco de los ingleses era una sorpresa.

Tras intentar llenar el enorme hueco que dejó Turner con John Wetton (impagable enterarse de que no le dejaron meter en Number The Brave, el único disco en el que participó, temas que acto seguido sacó con Asia y le dieron mucho más éxito del que podría haber encontrado con estos tipos), el siguiente paso fue contratar a Trevor Bolder, bajista entre otros de David Bowie y de Uriah Heep (donde había reemplazado a Wetton también, qué cosas).

Y en fin, corría el año 82; lo intentaron de otra manera. Se dice mucho que éste es "el disco heavy" de Wishbone Ash, o uno de ellos, y que tomaba elementos de la movida metalera británica que ellos mismos habían ayudado a desarrollar... no sé, no sé. Sí y no. De entrada me parece un disco la mar de correcto de hard rock elegantón más que de heavy, lleno de estribillos, coros y marchita radiable. Marchita sexual de la domesticada, de la aprendida, incluso oportunista. ¿No tiene más bien influencia americana que inglesa? Ahí lo dejo, pero lo que tengo claro es que este estilo, en general, es una devaluación comercial del rock-rock, el que practicaron (por ejemplo) los propios Wishbone Ash en los 70. Añade "duro" al nombre del género y te diré de qué careces.

Pero bueno, para opiniones los culos.

Es por todo esto que normalmente no me molesto en escuchar discos que huelan de lejos a cebra, leopardo, ligoteo barato o videoclip de tanga y laca, pero ya que viene de mis queridos Wishbone, me hice con éste en su día y resulta que no he parado de pincharlo durante mucho tiempo. ¿Por qué? Porque es muy bueno y además muy adictivo, y porque no me canso de escuchar esos guitarreos afilados pero tranquilitos, de calidad muy alta pero agresividad media/baja, el acojonante, bailón y apropiado bajo de Trevor Bolder (tan diferente al toque macizo de Turner) y ese sólido groove de Steve Upton, que lo vuelve a bordar una vez más aunque esta vez, por causas estilísticas, en versión simplificada. No hay problema: el que suena suena, y Upton sonaría bien hasta dándole al capó de un coche con dos patas de pollo crudo.

Esta es, en definitiva, la momentánea adaptación de Wishbone Ash al hard, y aunque tiene todos los clichés habidos y por haber, también tiene su propia manera de funcionar viniendo de quien viene.

Lo bueno de estos tíos es que nunca hieren, nunca molestan: te van a dar algo elegante siempre, sea en el estilo que sea, (aunque en casos como éste lo escondan tras una portada horrorosa). Parecería fácil entregar así como así nueve canciones muy atractivas que estén pidiendo radiofórmula a gritos, pero no lo es ni de coña, y menos aún logrando mantener esa elegancia de siempre. Por lo que sea el grupo dio en el clavo esta vez, y hay que reconocerlo como ya lo reconoció en su día la gente aupando este disco muy por encima de los demás y convirtiéndolo en el primer superventas del grupo tras años de sequía... aunque, eso sí, el último pelotazo de su carrera. La comercialidad fue para Wishbone Ash un caso grave de "pan para hoy, hambre para mañana". La gran horda de fans ex-jipis no tragó con esto, por lo que se ve.

Pero el disco mola, qué caramba. Desde el comienzo bailón de Engine Overheat no baja el listón de calidad, y dan ganas de seguir escuchando en todo momento. Hay temas como Hold On o la buenísima Can't Fight Love que tienen la extraña virtud de que parecen temas de siempre. Los puedes escuchar por primera vez y te los imaginas en la radio o sonando en estadios llenos, como si siempre hubieran estado allí. Como si hubieran nacido con el éxito tatuado en la frente. Son adictivas, son temazos muy chulos. Un poco "de usar y tirar", por todo el contexto y estilo al que están adscritos, pero muy, muy buenos por momentos.

Así que no puedo sino recomendar este disco a todo el mundo, y muy especialmente a los amantes del hard y derivados, a quienes posiblemente se les haya escapado por no venir de un grupo típicamente asociado a esa onda. Ahora bien: este no es "el disco bueno" de Wishbone Ash. Para eso está la mayoría de lo que hicieron en los 70... pero quizá para algunos sea un curioso descubrimiento, y puede que la forma más agradable, o incluso la única, de entrar en el universo de estos guiris que tan buenos raticos han hecho pasar a tanta gente durante la friolera de cuatro décadas largas.

P.D: Sirva esta reseña de homenaje al bajista Trevor Bolder, que nos dejó en mayo de este año. D.E.P.

Andy Powell: Guitarra, voz
Laurie Wisefield: Guitarra, voz
Trevor Bolder: Bajo, voz
Steve Upton: Batería

Sello
AVM Records